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lunes, 2 de noviembre de 2026
sostenibilidad

Asia-Pacífico pierde 2.4 billones de dólares por calor laboral

Un estudio de MSCI revela que Asia-Pacífico pierde 2.4 billones de dólares en productividad por calor extremo. Descubre qué sectores y empresas son los más afectados.

Por Editor6 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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La firma estadounidense de servicios financieros e investigación de inversiones MSCI Inc. presentó un informe que cuantifica el impacto del calor extremo en la productividad laboral a escala global. Según el estudio titulado Too Hot to Work? (¿Demasiado calor para trabajar?), Asia-Pacífico registra las mayores pérdidas de productividad laboral relacionadas con el calor en el mundo, con una estimación de 2.4 billones de dólares, equivalentes al 2.8 por ciento del producto interno bruto (PIB) regional.

Estas cifras no miden pérdidas ya contabilizadas, sino el potencial económico que se pierde cuando las temperaturas limitan la capacidad de los trabajadores para desempeñar sus labores: ritmos más lentos, menos horas productivas y la necesidad de implementar pausas obligatorias. El análisis se basa en las condiciones climáticas actuales y proyecta escenarios a 75 años.

Un mapa desigual del impacto económico

El informe compara tres grandes regiones. Las Américas registran pérdidas estimadas en 809 mil millones de dólares, equivalentes al 1.7 por ciento de su PIB regional. Europa, Medio Oriente y África suman 668 mil millones de dólares, un 1.1 por ciento. La brecha entre Asia-Pacífico y el resto del mundo no solo responde a condiciones de calor más severas, sino a la concentración de actividades económicas sensibles a las altas temperaturas.

Bajo el escenario de emisiones medias SSP2-4.5 —que supone que las emisiones de dióxido de carbono se mantienen cerca de los niveles actuales hasta mediados de siglo y luego disminuyen—, las pérdidas de Asia-Pacífico alcanzarían el 3.5 por ciento de su PIB en los próximos 75 años. Esta proyección no incluye la posible adaptación fisiológica de los trabajadores al calor.

Los sectores más vulnerables

El estudio identifica cuatro sectores con las mayores pérdidas estimadas: bienes raíces, bienes de consumo básico, industria y materiales. En conjunto representan el 51 por ciento del PIB de Asia-Pacífico, frente al 47 por ciento en Europa, Medio Oriente y África y el 42 por ciento en las Américas.

El sector inmobiliario es particularmente vulnerable por su dependencia de la construcción, una actividad que exige trabajo físico al aire libre. Las pérdidas de productividad por calor en este rubro alcanzan el 6.1 por ciento de la producción en Asia-Pacífico, comparado con el 4.4 por ciento en las Américas y el 2.6 por ciento en Europa, Medio Oriente y África.

“Para un desarrollador, esto puede crear un canal de transmisión financiera directa: menos horas efectivas de construcción o prácticas obligatorias de trabajo y descanso pueden retrasar la conclusión de proyectos, mientras que turnos adicionales, refrigeración u otras medidas de protección pueden elevar los costos”, señala el informe.

Si los desarrolladores no logran compensar los retrasos provocados por el calor, los proyectos podrían encarecerse, los ingresos tardarían más en llegar y las ganancias podrían reducirse.

Los bienes de consumo básico también están expuestos a través de actividades como la agricultura y la producción de alimentos, que implican trabajo físico y mayor exposición al aire libre. Este sector representa el 16 por ciento del PIB de Asia-Pacífico, frente al 10 por ciento en Europa, Medio Oriente y África y el 7 por ciento en las Américas.

En contraste, los servicios de comunicación y los servicios financieros dependen en mayor medida de trabajo indoor y menos exigente físicamente, a menudo en entornos con aire acondicionado. Aunque el calentamiento incrementa las pérdidas en todos los sectores, aquellos que dependen de actividades al aire libre y de esfuerzo físico intensivo siguen siendo los más vulnerables.

Riesgos a nivel de empresa: un panorama heterogéneo

MSCI también evaluó el impacto en las empresas que componen el índice MSCI ACWI. Alrededor del 81 por ciento de las compañías analizadas registran algún impacto estimado en sus ingresos bajo las condiciones climáticas actuales, antes de considerar la adaptación fisiológica de los trabajadores. Entre las empresas afectadas, la pérdida mediana estimada equivale al 1.25 por ciento de sus ingresos.

Un grupo más reducido de 32 empresas, que representa el 1.4 por ciento de los constituyentes del índice, tiene más del 5 por ciento de sus ingresos en riesgo. De estas, 20 son firmas inmobiliarias, predominantemente desarrolladoras de propiedades y compañías con operaciones concentradas en mercados asiáticos como Filipinas, Tailandia, India, China y Hong Kong. El resto se ubica casi por completo en bienes de consumo básico e industria, incluidos negocios vinculados a alimentos y agricultura, así como empresas de logística y transporte.

Para los inversionistas inmobiliarios, el estudio subraya la importancia de examinar dónde se ubican los proyectos y otras actividades intensivas en mano de obra.

“Identificar dónde se superponen los proyectos de desarrollo y otras actividades intensivas en trabajo con una alta exposición al calor podría ayudar a distinguir empresas cuya exposición sectorial aparente es similar, pero cuyo riesgo operativo subyacente difiere sustancialmente”, apunta el documento.

De manera más amplia, MSCI recomienda a los inversionistas examinar si la exposición se concentra en instalaciones o líneas de negocio particulares, con qué frecuencia el calor ya interrumpe las horas de trabajo y si los planes de adaptación contemplan temperaturas futuras más altas.

Implicaciones para América Latina y el debate global

Aunque el estudio se centra en Asia-Pacífico, sus hallazgos resuenan en regiones como América Latina, donde actividades intensivas en mano de obra —agricultura, construcción, minería— tienen un peso significativo en el PIB. La metodología de MSCI ofrece un marco para que gobiernos y empresas de la región evalúen su propia exposición al riesgo climático laboral.

El informe se suma a un debate más amplio sobre la adaptación al cambio climático en el ámbito económico. Mientras algunas jurisdicciones avanzan en regulaciones sobre protección laboral frente al calor extremo, los inversionistas comienzan a incorporar estas variables en sus análisis de riesgo. La pregunta ya no es si el calor afecta la productividad, sino cuánto cuesta y quién asumirá ese costo.

La publicación de este tipo de estudios también presiona a las empresas a transparentar sus planes de adaptación y a los reguladores a exigir divulgaciones más detalladas sobre riesgos físicos asociados al clima. En un contexto de creciente escrutinio sobre la sostenibilidad corporativa, la productividad laboral bajo estrés térmico se perfila como un indicador clave para evaluar la resiliencia económica de las regiones.