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domingo, 1 de noviembre de 2026
sostenibilidad

Bolivia decreta emergencia nacional por el Niño

El presidente Rodrigo Paz activó la emergencia nacional por El Niño: 63 comunidades ya sufren sequía y pidió apoyo internacional urgente.

Por Editor4 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, decretó el estado de emergencia nacional ante la amenaza inminente y los primeros estragos del fenómeno climatológico de El Niño, y solicitó formalmente el auxilio y la cooperación de la comunidad internacional para enfrentar la crisis. La medida se anunció luego de confirmarse que al menos 63 comunidades ya se encuentran gravemente afectadas por la sequía, mientras diversas regiones del país se preparan ante el riesgo de inundaciones fluviales e incendios forestales derivados del evento climático.

Para México y América Latina, la decisión boliviana representa una señal de alerta regional: los patrones de El Niño alteran la circulación atmosférica global y suelen traducirse en episodios extremos que afectan la producción agrícola, el abastecimiento de agua potable y la infraestructura de los países del Sur Global.

Una estrategia preventiva, no reactiva

Durante una comparecencia pública reseñada por medios locales, el mandatario boliviano enfatizó que la declaración de emergencia marca un giro en la política estatal de gestión de riesgos, apostando por la prevención activa en lugar de la reacción posterior.

“A diferencia de otros años en que esperábamos a que llegara el golpe del medio ambiente, hemos asumido una decisión con la cooperación internacional y los esfuerzos nacionales para sumar los recursos económicos y humanos necesarios para tratar este fenómeno”, aseveró Paz.

El jefe de Estado advirtió que El Niño causará impactos severos tanto en la zona andina como en los llanos y valles, por lo que instó a una movilización coordinada en todos los niveles del Estado.

Llamado a gobernaciones, alcaldías y ciudadanía

Paz exigió la colaboración directa de gobernaciones, alcaldías, instituciones privadas y la ciudadanía en general. Aseguró que el Ejecutivo pondrá su “mayor esfuerzo” para garantizar que la escasez de agua actual y las posteriores precipitaciones tengan el menor impacto socioeconómico posible en las familias bolivianas.

La estrategia contempla, de acuerdo con lo expuesto por el mandatario, sumar recursos económicos y humanos nacionales e internacionales para atender de forma simultánea dos frentes: la sequía que ya golpea a decenas de comunidades y las lluvias torrenciales que podrían desencadenarse en los próximos meses.

Qué es El Niño y por qué preocupa a la región

El Niño es un patrón climático natural originado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial. Esta alteración modifica la circulación atmosférica global y desata episodios hidrometeorológicos extremos que alternan períodos prolongados de sequía con lluvias torrenciales.

El fenómeno se fortalece en el Pacífico y las proyecciones apuntan a un pico de máxima intensidad a fines de 2026, lo que explica la urgencia con la que el gobierno boliviano decidió adelantar la respuesta institucional.

Principales riesgos identificados

  • Sequía severa en al menos 63 comunidades, con impacto directo en el acceso al agua.
  • Inundaciones fluviales en zonas de llanos y valles.
  • Incendios forestales derivados de las condiciones secas extremas.
  • Presión sobre la producción agrícola y el abastecimiento de agua potable.

Impacto en la infraestructura y la economía

La declaración de Bolivia se suma a las alertas continentales sobre los efectos del cambio climático y la variabilidad oceánica en la producción agrícola, el abastecimiento de agua potable y la infraestructura del Sur Global. En términos prácticos, los eventos asociados a El Niño suelen traducirse en pérdidas de cosechas, daños a carreteras y sistemas de riego, y un aumento de la demanda de recursos de emergencia.

Para los países latinoamericanos, la experiencia boliviana subraya la necesidad de contar con protocolos de gestión de riesgos que permitan anticipar la asignación de presupuesto y la coordinación entre distintos niveles de gobierno antes de que ocurra el impacto.

Una respuesta que busca coordinación internacional

El pedido formal de cooperación internacional formulado por Paz busca articular esfuerzos inmediatos con organismos y gobiernos socios. La lógica es clara: la magnitud de un fenómeno como El Niño excede la capacidad de respuesta de un solo país, especialmente cuando los efectos se distribuyen de manera desigual entre regiones andinas, valles y llanos.

La emergencia nacional boliviana se convierte así en un caso de referencia para la región: muestra cómo un gobierno puede pasar de la espera a la acción preventiva, con un llamado explícito a la comunidad internacional para sumar recursos económicos y humanos.