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sábado, 7 de noviembre de 2026
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Hamilton y Verstappen advierten remontadas difíciles en Brasil

Hamilton y Verstappen saldrán desde el fondo de la parrilla en Interlagos y advierten que el nuevo modo de adelantamiento hará muy difícil remontar.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Lewis Hamilton y Max Verstappen coinciden en un diagnóstico poco alentador para el Gran Premio de Brasil: adelantar en Interlagos ya no será la tarea sencilla que fue en temporadas anteriores. Ambos pilotos arrastran sanciones por el cambio de componentes de la unidad de potencia, por lo que este domingo largarán desde el fondo de la parrilla, con Hamilton en el puesto 20 y Verstappen en el 21, mientras que Sergio Pérez, de Cadillac, cierra la lista en el 22.

Una sanción que los manda al fondo

La historia se repite en el trazado paulista. Tanto el británico como el neerlandés montaron nuevas piezas en sus motores, superando la asignación permitida por el reglamento para la temporada. La consecuencia es inmediata: sus posiciones en la clasificación quedaron relegadas al final de la fila, sin importar el ritmo mostrado durante el fin de semana.

El contexto es especialmente relevante porque Interlagos ha sido históricamente un circuito donde las remontadas son posibles. Hamilton ganó desde el décimo lugar en 2021, y Verstappen lo hizo desde el decimoséptimo en 2024. Esos antecedentes alimentaban la expectativa de otra tarde de recuperación espectacular, pero el nuevo reglamento técnico cambia por completo el escenario.

El adiós al DRS y el nuevo modo de adelantamiento

La temporada 2026 trajo consigo la eliminación del DRS tal como se conocía y la llegada de un sistema de adelantamiento distinto. La diferencia fundamental, explican los pilotos, es que ahora todos los monoplazas pueden abrir sus alerones, lo que elimina la ventaja estratégica que antes tenía el perseguidor sobre el perseguido.

Verstappen fue directo al describir el efecto en la pista: el modo de adelantamiento no aporta gran cosa en este trazado, porque todos los pilotos vacían la batería entre la última curva y la primera, y todos circulan con las alas abiertas. El resultado, según el piloto de Red Bull, es que el impacto es menor de lo habitual y adelantar a rivales con tiempos de vuelta similares se vuelve considerablemente más complicado.

El neerlandés matizó que pasar a los primeros autos no representa mayor problema, pero la dificultad aparece cuando se llega a los competidores directos, aquellos con un ritmo parecido al suyo.

La visión de Hamilton

El piloto británico compartió la misma preocupación ante los medios. Recordó que en el pasado la recta larga permitía acercarse y aprovechar el DRS cuando el rival no lo tenía disponible. Con el nuevo esquema, todos abren las alas, por lo que considera que adelantar será muy, muy difícil. Incluso se atrevió a anticipar que las carreras podrían dejar de parecerse a las que el público estaba acostumbrado a ver en Interlagos.

Sin embargo, Hamilton dejó abierta una puerta: las condiciones de lluvia podrían modificar el panorama. La clasificación del sábado se disputó sobre pista mojada, y si la carrera del domingo se corre en circunstancias similares, la dinámica de las remontadas podría cambiar por completo.

Un domingo con incertidumbre meteorológica

La carrera está programada para el domingo 8 de noviembre a las 11:00 h, hora del centro de México. Con dos pilotos de la talla de Hamilton y Verstappen obligados a remontar desde el fondo, la expectativa se concentra en saber si el nuevo reglamento técnico convierte a Interlagos en un circuito de procesión o si la lluvia devuelve la emoción que caracterizó al trazado brasileño durante tantos años.

La clasificación del sábado, disputada bajo condiciones de lluvia, ya dejó entrever lo resbaladizo del asfalto paulista. Si esa tónica se mantiene para la carrera, los pilotos sancionados tendrán una variable adicional a su favor, aunque también un riesgo mayor de incidentes en las primeras vueltas.

Lo que está en juego

Para ambos equipos, la decisión de montar nuevas unidades de potencia responde a una estrategia de largo plazo: sacrificar posiciones en una fecha complicada para asegurar la fiabilidad en el tramo final del campeonato. Es un cálculo que solo tiene sentido si las remontadas son posibles, y ahí radica la tensión del fin de semana.

La pregunta que sobrevuela el paddock es si el nuevo sistema de adelantamiento cumple con su objetivo de mejorar el espectáculo o si, por el contrario, está generando un efecto adverso en circuitos con características específicas como Interlagos. Los pilotos ya emitieron su veredicto preliminar, y no es optimista.

Con la carrera a la vuelta de la esquina, la atención se centra en cómo se desarrollará la estrategia de ambos equipos: apostar por una remontada agresiva desde el inicio o administrar neumáticos y batería para atacar en la parte final, cuando el rendimiento de los rivales pueda resentirse. La respuesta llegará en la pista.

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