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jueves, 5 de noviembre de 2026
geopolitica

Victoria demócrata en Texas desploma 111.000 millones en Tesla y SpaceX

Las midterms dan un giro político en Texas y borran 111.000 millones de dólares en valor de Tesla y SpaceX. Conoce el impacto para Musk y LATAM.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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La inesperada victoria demócrata en Texas y la consecución de la mayoría en el Congreso de Estados Unidos han provocado un terremoto financiero para Elon Musk. Tesla y SpaceX, las dos grandes compañías controladas por el empresario, sufrieron una fuerte corrección bursátil que borró cerca de 130.000 millones de dólares de valor de mercado, equivalentes a unos 111.000 millones de euros. La reacción de los mercados refleja el temor a un endurecimiento regulatorio sobre el imperio empresarial del magnate, uno de los principales financiadores del Partido Republicano.

Para México y Latinoamérica, este vuelco electoral no es un asunto ajeno. Texas se ha convertido en un polo de inversión tecnológica y automotriz con fuerte impacto en la región, y un cambio en las reglas del juego podría repercutir en las cadenas de suministro, en la atracción de capital y en la regulación de centros de datos e inteligencia artificial que interesan a las economías latinoamericanas.

Caída bursátil sin precedentes

Las acciones de Tesla se hundieron un 3,3% y las de SpaceX un 3,8%, lo que se tradujo en una pérdida conjunta de valor de mercado cercana a los 130.000 millones de dólares. Los inversionistas interpretaron los resultados electorales como un posible aumento de los riesgos regulatorios para el conglomerado de Musk, quien destinó cerca de 450 millones de dólares a candidaturas republicanas, de los cuales unos 205 millones fueron a campañas en Texas.

El imperio de Musk se ha beneficiado en los últimos años de un régimen fiscal laxo en Texas, junto con una regulación muy favorable al desarrollo de centros de datos para procesar algoritmos de inteligencia artificial. También de la consolidación de SpaceX como el principal proveedor de la NASA. Analistas consultados por Bloomberg consideran que un Congreso bajo control demócrata podría reforzar la supervisión de sectores clave como la IA, además de complicar una eventual integración entre Tesla y SpaceX.

Texas, el corazón del imperio Musk

La reacción de los mercados fue especialmente significativa porque ambas compañías tienen su sede en Texas, un estado que Musk ha convertido en el centro de sus operaciones. El empresario trasladó su domicilio allí en 2020 y desplazó la sede de Tesla al año siguiente tras sus enfrentamientos con las autoridades de California durante la pandemia. Además, instaló cerca de Austin su gran fábrica de autos Tesla, el mayor centro de producción con el que cuenta el fabricante en Estados Unidos.

“El que Texas se convierta en un estado demócrata crea un nuevo desafío político para Musk, especialmente teniendo en cuenta cuánto ha invertido en convertirlo en el centro de su imperio empresarial”, apunta Ivan Feinseth, director de inversiones de Tigress Financial Partners.

La victoria demócrata en Texas tiene además una dimensión simbólica. La nueva gobernadora, Gina Hinojosa, defendió durante la campaña un mayor control sobre los centros de datos, infraestructuras fundamentales para el desarrollo de proyectos ligados a la IA. El resultado de las elecciones al Senado en el estado también ha sido interpretado por algunos analistas como una muestra de rechazo a la creciente influencia política de Musk.

Reacciones y futuro incierto

Tras conocerse los resultados, Musk reaccionó con ironía en su red social X: “Supongo que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez”. En otro mensaje afirmó que los “centros de datos en el espacio empiezan a parecer bastante atractivos”.

El nuevo escenario político podría tener implicaciones para algunos de los proyectos estratégicos de sus compañías, como la posible fusión entre Tesla y SpaceX. Varios analistas consideran que el control demócrata del Congreso podría aumentar el escrutinio político y regulatorio sobre esta operación.

Pese a la pérdida de valor de las empresas de Musk, otros fabricantes de vehículos eléctricos reaccionaron en sentido contrario. Rivian y Lucid registraron avances bursátiles ante la expectativa de que una mayoría demócrata impulse medidas favorables a la transición energética.

Una de las lecturas más recurrentes por parte de inversores de fondos es que Elon Musk se ha apoyado en los últimos años en la oleada de desregulación que ha abanderado Donald Trump. En los primeros compases de su mandato, el empresario llegó a oficiar como consejero externo de su Gobierno, al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), para tratar de recortar gasto público. Finalmente, un desencuentro entre el presidente y Musk provocó su salida, temporal, de la órbita de la Casa Blanca.

Más allá del resultado electoral de las midterms, persisten las dudas sobre la viabilidad y el calendario de varios de los proyectos que sustentan las elevadas valoraciones de las compañías de Musk. La posible integración entre Tesla y SpaceX sigue en una fase preliminar, mientras iniciativas como los robotaxis, los robots humanoides o los planes de colonización de Marte continúan lejos de generar ingresos significativos.

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