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sábado, 31 de octubre de 2026
sostenibilidad

COP17 cierra con acuerdo financiero débil y alerta por biodiversidad

La COP17 de biodiversidad en Ereván concluyó con un llamado urgente a acelerar acciones y un acuerdo financiero que no convence a países en desarrollo.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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La decimoséptima Conferencia de las Partes (COP17) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) concluyó en Ereván, Armenia, con la adopción de la primera revisión global del progreso hacia las metas de biodiversidad para 2030. El texto final “nota con profunda preocupación” que, a menos que se acelere la acción, los objetivos de revertir la pérdida de naturaleza no se alcanzarán. El acuerdo también incluye un compromiso financiero que fue calificado como “súper mega delicado” por Suiza y que deja a los países en desarrollo con una sensación agridulce.

Un balance preocupante a mitad de camino

La revisión global, basada en el informe global publicado en septiembre de 2026, evaluó el avance hacia las 23 metas del Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal, conocido como el “Acuerdo de París para la naturaleza”. El veredicto es contundente: 22 de las 23 metas van retrasadas. El texto “insta” a las partes a acelerar la implementación, incluso mediante una “mayor ambición” para cerrar las brechas identificadas.

Uno de los puntos más discutidos fue el párrafo 15, que originalmente incluía la palabra “ambición”. Algunos países en desarrollo se oponían porque una mayor ambición requiere más financiamiento, el cual consideran insuficiente. Finalmente, la palabra se mantuvo, pero con el reconocimiento de que los países en desarrollo necesitan más apoyo para elevar su ambición.

El texto también “alienta” a los países a acelerar la reforma de los subsidios dañinos para la naturaleza, “de conformidad con las circunstancias nacionales”. Esta redacción fue suavizada respecto de versiones anteriores que “instaban” a una acción más fuerte. La mención de los subsidios fue respaldada por Colombia, el Reino Unido, Noruega y la Unión Europea, pero resistida por Arabia Saudita, Rusia y la India.

Financiamiento: el corazón del desacuerdo

El financiamiento fue el tema más espinoso. Los países desarrollados no cumplieron con su compromiso de movilizar al menos 20,000 millones de dólares anuales para 2025, y se señaló una caída del 27% en la financiación ambiental para el período 2026-2030. Las discusiones se centraron en ampliar la base de contribuyentes para incluir a economías emergentes como China, India, Arabia Saudita y Qatar.

El texto final, adoptado tras largas negociaciones, establece que los países interesados en ser incluidos en la lista de donantes desarrollados pueden “señalar su interés” antes de la COP18 y en cada COP alterna. No se agregará a ningún país sin su consentimiento explícito. Además, se acordó un mecanismo financiero permanente para después de 2030, pero su estructura institucional se definirá en la COP18.

El acuerdo también reconoce la necesidad de cerrar la brecha financiera para la biodiversidad y aumentar los recursos de todas las fuentes a por lo menos 200,000 millones de dólares anuales para 2030, como establece la meta 19 del marco. Sin embargo, organizaciones como Common Initiative criticaron que la decisión deja “todo muy abierto” y no hay movimiento hacia un nuevo fondo.

Fondo Cali: promesas vacías y recelos

El Fondo Cali, creado en la COP16 para compensar a las comunidades por el uso de información genética derivada de la naturaleza, sigue prácticamente vacío. Al inicio de la COP17 tenía solo 6,000 dólares; al final, los compromisos sumaron 10,565 dólares, con menos de 9,000 depositados. Ninguna gran empresa farmacéutica o agroindustrial ha contribuido.

Las negociaciones sobre los detalles del fondo, como quién debe pagar y cómo se distribuirán los recursos, se postergaron en gran medida a reuniones intersesionales antes de la COP18. Se adoptó una metodología de revisión para evaluar el mecanismo, pero el texto final “reafirma” las tasas indicativas del 0.1% de ingresos o 1% de ganancias, y aclara que solo las contribuciones equivalentes a esas tasas darán derecho a un certificado del Fondo Cali.

La representante de los pueblos indígenas en el comité directivo, June Rubis, lamentó que “las naciones ricas pidieron un fondo voluntario, lo obtuvieron, y las empresas han pasado los últimos dos años retrasando las contribuciones”. Añadió que “los pueblos indígenas no pueden seguir esperando mientras las empresas se aprovechan gratuitamente de la información genética de la naturaleza”.

Otros avances y retrocesos

La COP17 también adoptó decisiones sobre biodiversidad marina y costera, cambio climático y pueblos indígenas. En el ámbito marino, se eliminaron las referencias al Tratado de Alta Mar (BBNJ) por la oposición de Rusia, lo que generó críticas de varios países. Chile expresó su “profunda preocupación por los pasos atrás que estamos dando”.

En cambio, se acordó el modus operandi del nuevo órgano permanente para pueblos indígenas, un logro celebrado tras intensas negociaciones. También se adoptó un texto sobre cambio climático que incluye directrices voluntarias para soluciones basadas en la naturaleza, pero que excluyó referencias a la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia y a evaluaciones científicas de IPBES, debido a la resistencia de Rusia, Arabia Saudita y la India.

La COP18 se celebrará en Quito, Ecuador, en 2028. La presidencia armenia fue elogiada por su organización, aunque su propio historial ambiental fue cuestionado por la sociedad civil debido a la mina de oro de Amulsar.

Con este panorama, la comunidad internacional reconoce avances procesales, pero la brecha entre compromisos y acciones reales sigue siendo enorme. La biodiversidad no puede esperar.