La policía de Finlandia ha abierto una investigación penal contra una filial de Google por presuntas violaciones a la legislación ambiental en el sitio donde la empresa planea construir un centro de datos en la región norteña de Muhos. Las autoridades alegan que Tuike Finland, subsidiaria de la tecnológica estadounidense, taló y drenó 330 hectáreas de bosque antes de completar las evaluaciones de impacto ambiental exigidas por la ley finlandesa.
El caso, que trasciende este jueves, pone el foco en los costos ambientales de la expansión de infraestructura digital en países nórdicos, un tema de creciente relevancia para América Latina, donde Google también impulsa proyectos de centros de datos y donde la regulación ambiental es motivo de debate.
Investigación penal y acusaciones
La policía finlandesa informó mediante un comunicado que, según información preliminar, existieron “ambigüedades y deficiencias en el drenaje y la gestión del agua en el sitio de construcción del proyecto de centro de datos de Tuike Finland Oy”. La investigación penal examinará, entre otras cosas, las circunstancias relacionadas con estos problemas.
La empresa había recibido previamente una orden de suspensión de actividades por parte de la Agencia de Supervisión, que regula los permisos y evaluaciones ambientales. Dicha agencia instruyó a Google detener “medidas preparatorias que alteren el medio ambiente” en los sitios de Muhos y Otanmäki, ubicado a unos 100 kilómetros al sureste, después de que la compañía no completara las evaluaciones de impacto antes de la tala rasa.
Grupos ambientalistas estiman que se talaron 250.000 árboles en Muhos y 150.000 en Otanmäki. El director de Google en Finlandia, Antti Järvinen, se disculpó por las talas, pero argumentó que la empresa actuó según “la mejor comprensión que teníamos de la legislación en ese momento”.
Contexto: Finlandia como imán de centros de datos
Finlandia, al igual que otros países nórdicos, resulta atractiva para las tecnológicas que buscan construir centros de datos debido a su estabilidad geopolítica relativa, la abundancia de tierra y su clima frío, que permite reducir costos energéticos. El gobierno finlandés ha alentado activamente estos proyectos: en septiembre, cuando se anunciaron los planes de Google, el primer ministro Petteri Orpo calificó la atracción de inversiones como “máxima prioridad” y aseguró que el acuerdo “generaría beneficios duraderos”.
El proyecto de Google en Finlandia, valorado en 13.000 millones de euros, es la mayor inversión de la empresa en Europa y forma parte de un total de 145 nuevos centros de datos en distintas etapas de planificación que las autoridades finlandesas están evaluando. Sin embargo, las revelaciones sobre la presunta conducta indebida de Google han desatado un debate nacional sobre lo que estos acuerdos significan para las comunidades, el medio ambiente y los precios de la energía.
Reacciones y consecuencias políticas
El malestar social se ha traducido en una petición que supera las 93.000 firmas, exigiendo una mayor regulación de los centros de datos y compensación por los daños ambientales. El tema podría influir en las elecciones parlamentarias previstas para abril.
Expertos señalan que los centros de datos generan un número limitado de empleos locales y que los beneficios a nivel nacional son mínimos. “Realmente, para Finlandia, no hay beneficios”, afirmó Jussi Kangasharju, profesor de ciencias de la computación de la Universidad de Helsinki. “Son empresas internacionales que atienden a clientes internacionales. Los centros de datos, en última instancia, tienen poco beneficio para otros aparte del operador del centro de datos”, agregó.
Implicaciones para América Latina
El caso finlandés resuena en América Latina, donde Google y otras tecnológicas han anunciado inversiones en centros de datos en países como México, Chile y Brasil. La región enfrenta desafíos similares en cuanto a la regulación ambiental y la presión sobre los recursos naturales. La investigación en Finlandia podría sentar un precedente sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la protección del medio ambiente y la necesidad de evaluaciones de impacto rigurosas antes de iniciar construcciones.
Mientras tanto, la policía finlandesa continúa con las pesquisas para determinar si Google y su filial incurrieron en delitos ambientales. El desenlace de este caso será observado de cerca por gobiernos y comunidades de todo el mundo que buscan equilibrar el desarrollo tecnológico con la sostenibilidad.

