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jueves, 29 de octubre de 2026
geopolitica

Corea del Norte dispara 10 misiles y eleva la tensión

Corea del Norte lanzó más de 10 misiles balísticos al mar de Japón, elevando la tensión con Corea del Sur y en medio de especulaciones sobre una cumbre con EE.UU.

Por Editor6 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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Corea del Norte lanzó este jueves más de diez misiles balísticos de corto alcance hacia el mar de Japón, en una nueva exhibición militar que incrementa la tensión con Corea del Sur y ocurre en un momento de especulación sobre un posible encuentro entre el líder norcoreano, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El hecho, reportado por el Estado Mayor Conjunto surcoreano, representa una escalada significativa en la península coreana y tiene implicaciones para la estabilidad regional y global.

Detalles del lanzamiento

Según el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur, los misiles fueron disparados desde la zona de Wonsan, en Corea del Norte, hacia aguas cercanas a la costa oriental surcoreana, y volaron aproximadamente 250 kilómetros. La Guardia Costera de Japón indicó más tarde que los proyectiles probablemente cayeron al mar. Este es el primer lanzamiento de misiles balísticos norcoreanos desde el 14 de octubre, cuando Pyongyang probó dos tipos de misiles de crucero disparados desde submarinos.

La Oficina de Seguridad Nacional surcoreana convocó una reunión de emergencia horas después de la prueba militar. Seúl denunció que la acción viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y que “no contribuye en absoluto” a mejorar la situación entre ambos países. Además, pidió a Pyongyang que cese este tipo de lanzamientos “de inmediato”.

“Corea del Sur, Estados Unidos y Japón están compartiendo estrechamente información relacionada con los misiles balísticos de Corea del Norte, al tiempo que mantienen un estado de máxima preparación”, declaró el Estado Mayor Conjunto surcoreano en un comunicado.

Contexto de escalada

El lanzamiento se produce en medio de una creciente tensión desde finales de septiembre, cuando tres soldados surcoreanos resultaron heridos por la explosión de varias minas terrestres en el lado surcoreano de la Zona Desmilitarizada que marca la frontera entre ambos países. Seúl denunció que su vecino colocó los explosivos y calificó lo ocurrido como una violación del armisticio que detuvo en 1953 los combates de la Guerra de Corea. Pyongyang negó la acusación y acusó a Seúl de haber orquestado el incidente para frenar los trabajos de fortificación de esa línea divisoria.

Corea del Norte está instalando minas, alambradas y barreras antitanque para reforzar su separación de su vecino del sur. Los servicios de inteligencia surcoreanos han advertido que están vigilando un posible despliegue de lanzacohetes múltiples norcoreanos de 600 milímetros cerca de esa línea divisoria.

Asimismo, Pyongyang amenaza con reanudar la llamada “guerra de los altavoces”. Residentes de la ciudad surcoreana de Paju aseguraron esta madrugada haber escuchado pruebas de altavoces de propaganda en el lado norcoreano, según la agencia Yonhap, lo que podría anticipar la reanudación de esas emisiones hacia territorio surcoreano, que Pyongyang suspendió hace 16 meses. El pasado 22 de octubre, Kim Yo-jong, hermana del líder supremo norcoreano, aseguró que esos altavoces empezarían de nuevo a funcionar en cuestión de días.

Movimientos diplomáticos y especulaciones

Días antes del lanzamiento, Kim Jong-un efectuó una inusual visita a una ciudad fronteriza china, en un gesto de acercamiento a Pekín. El viaje se interpretó como un intento de recomponer la relación con su principal aliado, después de años en los que Pyongyang relegó a un segundo plano a China para privilegiar su alianza con Rusia. Corea del Norte ha ayudado a Moscú en su guerra contra Ucrania con armas y también enviando soldados para luchar con las fuerzas del Kremlin.

La nueva prueba militar también ocurre en medio de especulaciones sobre un posible encuentro entre Kim Jong-un y Donald Trump. Ambos líderes han anunciado que asistirán a la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), prevista para el 18 y 19 de noviembre en Shenzhen (China). A principios de septiembre, el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur (SNI) comunicó a un grupo de parlamentarios que había “indicios de diálogo” entre Estados Unidos y Corea del Norte y que una nueva cumbre entre sus respectivos líderes podría celebrarse “en cualquier momento”. Sin embargo, Trump rebajó luego las expectativas de esa reunión.

Pyongyang mantiene, por su parte, que no dialogará con Washington mientras no se descarte su desnuclearización, una postura que, según creen los servicios de inteligencia surcoreanos, Kim Jong-un pudo comunicar a Pekín durante la insólita visita que efectuó a la ciudad fronteriza china de Dandong el pasado 24 de octubre. Ese día, Kim, un líder que raramente viaja al extranjero, se desplazó a la frontera de su país con China y cruzó un puente recientemente inaugurado entre los dos países junto con dirigentes del Partido Comunista chino.

Reacciones internacionales

Tras el nuevo lanzamiento de misiles, China adoptó, como acostumbra en estos casos, un perfil bajo. Pekín instó a “preservar la paz y la estabilidad en la región” y a buscar una “solución política” en la península coreana. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, se distanció, sin embargo, de las acusaciones de Seúl al afirmar que Pekín ha tomado nota de los hechos pero que existen opiniones divergentes entre las partes sobre los proyectiles lanzados. “Esperamos que las partes afronten las causas profundas de la cuestión de la península”, añadió el portavoz.

La comunidad internacional observa con preocupación esta nueva escalada, que podría complicar los esfuerzos diplomáticos en curso y aumentar el riesgo de conflicto en una región clave para la seguridad global. Se espera que en los próximos días se produzcan reuniones de alto nivel para abordar la situación.

Implicaciones para América Latina

Aunque el conflicto coreano parece lejano, sus repercusiones pueden sentirse en América Latina, especialmente en términos de seguridad global y estabilidad económica. Un aumento de las tensiones en la península coreana podría afectar los mercados financieros internacionales, los precios de los commodities y las cadenas de suministro globales, de las cuales dependen muchas economías latinoamericanas. Además, la comunidad internacional podría intensificar sus esfuerzos diplomáticos, lo que requeriría una mayor coordinación entre los países de la región.

México, como actor con presencia en foros multilaterales, podría verse llamado a pronunciarse sobre la situación. Hasta el momento, no ha habido declaraciones oficiales del gobierno mexicano, pero se espera que en las próximas horas se produzca algún pronunciamiento.

Conclusión

El lanzamiento de más de diez misiles balísticos por parte de Corea del Norte es una clara señal de la volatilidad de la situación en la península coreana. Con la vista puesta en la cumbre de APEC en noviembre, las próximas semanas serán cruciales para determinar si se produce un acercamiento diplomático o si, por el contrario, la escalada militar continúa. La comunidad internacional, incluida América Latina, debe seguir de cerca estos acontecimientos por sus implicaciones en la seguridad y la economía global.

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