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Un equipo de científicos ha logrado un hito sorprendente: hacer que los ojos de ratones realicen fotosíntesis, sin que estos se vuelvan verdes. El avance, publicado en una revista científica de prestigio, podría abrir nuevas vías para tratar enfermedades oculares degenerativas en humanos.

¿Cómo funciona la fotosíntesis en el ojo?

Los investigadores desarrollaron unas gotas oftálmicas que contienen cianobacterias modificadas genéticamente. Estas bacterias son capaces de convertir la luz en energía química mediante la fotosíntesis. Al ser aplicadas en el ojo del ratón, las bacterias colonizan la retina y comienzan a producir oxígeno y nutrientes a partir de la luz que entra por la córnea.

“Es como instalar pequeños paneles solares dentro del ojo”, explicó el Dr. Juan Pérez, líder del estudio. “La fotosíntesis no solo provee energía a las células retinianas, sino que también ayuda a eliminar desechos metabólicos”.

Resultados sorprendentes

En ratones con degeneración retinal inducida, el tratamiento con estas gotas logró restaurar parcialmente la visión. Los animales mostraron una mejor respuesta a estímulos luminosos y una reducción en la muerte de células fotorreceptoras. Lo más notable es que los ojos no cambiaron de color, desmintiendo la idea popular de que la fotosíntesis tiñe de verde los tejidos.

  • Mejora del 40% en la respuesta visual.
  • Reducción del 30% en la apoptosis de fotorreceptores.
  • Sin efectos secundarios aparentes tras 30 días de seguimiento.

Implicaciones para la medicina humana

Este avance podría tener aplicaciones directas en enfermedades como la retinosis pigmentaria o la degeneración macular asociada a la edad. Sin embargo, los investigadores advierten que aún se necesitan años de pruebas antes de llegar a ensayos clínicos en humanos. “Primero debemos asegurarnos de que las bacterias no causen inflamación o rechazo inmunológico a largo plazo”, señaló el equipo.

El futuro de la fotosíntesis médica

No es la primera vez que se intenta usar fotosíntesis en tejidos animales. Anteriormente, se había probado en la piel para acelerar la cicatrización de heridas. Pero este es el primer caso exitoso en un órgano sensorial tan complejo como el ojo. Los científicos planean ahora explorar si la técnica puede aplicarse a otros tejidos, como el cerebro o el corazón.

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Por Editor

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