Dos llamativas especies de mantis religiosas asiáticas que se han extendido rápidamente por Europa han sido clasificadas oficialmente como invasoras, lo que genera nuevas preocupaciones sobre su impacto en la fauna nativa. Impulsadas por el cambio climático y los entornos urbanos, estos depredadores de rápida reproducción se expanden hacia el norte, donde se alimentan de insectos nativos, polinizadores e incluso pequeños vertebrados, al tiempo que reducen las poblaciones de mantis nativas a través de interacciones mortales durante el apareamiento.
Expansión acelerada por el clima y las ciudades
Las especies en cuestión, Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera, originarias de Asia, han encontrado en el sur y centro de Europa un hábitat favorable gracias al aumento de las temperaturas y a la proliferación de áreas verdes urbanas. Los investigadores señalan que estas mantis son capaces de completar su ciclo de vida en climas más templados, lo que antes era imposible.
Depredadores voraces
Estas mantis no solo compiten por alimento con las especies nativas, sino que también las cazan directamente. Se ha documentado que las hembras de las especies invasoras atraen a los machos de mantis europeas para aparearse y luego los devoran, reduciendo drásticamente las poblaciones locales. Además, su dieta incluye abejas, mariposas y otros polinizadores clave para los ecosistemas.
Impacto en la biodiversidad
Los científicos advierten que si no se controla su expansión, estas mantis podrían desestabilizar cadenas alimenticias enteras. Los pequeños vertebrados como lagartijas y ranas también están en riesgo. Se recomienda monitorear su presencia y aplicar medidas de gestión en áreas sensibles.
Otros artículos relacionados:
- Especies invasoras: el desafío del cambio climático en LATAM
- Insectos polinizadores en peligro: cómo protegerlos
- Control biológico de plagas: alternativas sostenibles

