Lewis Hamilton no ocultó su frustración después de que Ferrari dejara escapar la victoria en el Gran Premio de la Ciudad de México. El piloto británico aseguró que el equipo necesita “tener conversaciones serias a puerta cerrada” luego de que la lucha interna entre él y Charles Leclerc les costara el primer lugar.
El incidente que cambió la carrera
En la primera vuelta, Leclerc cortó una chicana para arrebatarle el liderato a Hamilton. Como consecuencia del ataque de su compañero, Hamilton perdió la segunda posición frente a Max Verstappen, quien a la postre se llevó la victoria. El podio lo completó Kimi Antonelli, quien se convirtió en el campeón mundial más joven en la historia de la Fórmula 1.
“Al final, eso nos costó la victoria hoy”, declaró Hamilton. “Tenemos que tener conversaciones serias a puerta cerrada”.
Durante el periodo de bandera roja provocado por el accidente de Valtteri Bottas con su Cadillac, Hamilton expresó por radio: “Tenemos grandes problemas. Grandes, grandes problemas”.
La versión de Leclerc
Al enterarse del malestar de Hamilton, Leclerc comentó: “Hablaré con Lewis. Ambos nos salimos de la pista en esa curva. No sé si el punto de Lewis era que yo le cediera el tercer lugar, pero tener al Red Bull en segunda me hizo sentir que valía la pena mantener la posición y ver qué pasaba. Eso fue lo que hice”.
“También podría estar molesto por cuánto me sacó de la pista en la salida de la curva uno, pero así es el automovilismo. Cuando peleas por una victoria, así debe ser”, añadió el monegasco.
El análisis de Hamilton
El siete veces campeón del mundo sostiene que si los Ferrari hubieran trabajado juntos en la primera vuelta, habrían rodado en primer y segundo lugar, controlando la carrera desde ahí y probablemente terminando en esas posiciones. En cambio, la agresividad de Leclerc los dejó vulnerables ante Verstappen.
El incidente es el más reciente y posiblemente el más grave de una serie de tensiones entre Hamilton y Leclerc a lo largo de la temporada. Ya en el Gran Premio de Italia, Leclerc empujó a Hamilton fuera de la pista en la primera curva. En la carrera anterior, Leclerc ignoró una orden de equipo para dejar pasar a Hamilton cuando tenían estrategias distintas. Y en Singapur, el mes pasado, hubo otro episodio en el que Hamilton sintió que debieron cederle el paso por tener neumáticos diferentes, pero Ferrari se negó a intervenir.
Un campeón histórico
Mientras Ferrari lidia con sus problemas internos, Kimi Antonelli celebró su primer título mundial. El piloto italiano, de apenas 19 años, se coronó tras una temporada de madurez impresionante. Su victoria en México lo coloca en los libros de historia como el campeón más joven de la categoría, superando el récord de Sebastian Vettel.
La carrera también tuvo momentos de tensión, como el accidente de Bottas que provocó la bandera roja y reagrupó a los líderes. Sin embargo, nada cambió el desenlace: Verstappen administró su ventaja con precisión y cruzó la meta en primer lugar, seguido de Hamilton y Antonelli.
¿Qué sigue para Ferrari?
Las palabras de Hamilton dejan entrever que la relación con Leclerc requiere una revisión urgente. El equipo italiano, que había mostrado un ritmo competitivo durante el fin de semana, se queda con la sensación de haber regalado una victoria que parecía al alcance. La pregunta es si esta nueva fractura interna afectará el rendimiento en las últimas carreras de la temporada.
Por lo pronto, Hamilton ha sido claro: los problemas son grandes y las soluciones deben discutirse lejos de las cámaras. Ferrari tendrá que encontrar la manera de gestionar a dos pilotos competitivos sin que la rivalidad interna les cueste más puntos. La historia reciente de la Fórmula 1 está llena de ejemplos de cómo las guerras internas pueden descarrilar un proyecto, y en Maranello lo saben.
Mientras tanto, el circo de la Fórmula 1 se prepara para las próximas fechas con un campeón ya definido y un equipo en crisis. El Gran Premio de México dejó claro que, en el automovilismo, el trabajo en equipo es tan importante como la velocidad.

