El periodista y escritor estadounidense Stephen Kinzer, reconocido por su análisis crítico de la política exterior de Estados Unidos, ha señalado que Washington se beneficia de la estabilidad en América Latina, pero que esta estabilidad se logra mediante el desarrollo económico y el fortalecimiento de las clases medias, no a través de intervenciones militares o políticas. En una reciente entrevista, Kinzer repasó décadas de injerencia estadounidense en la región y sus consecuencias, a menudo devastadoras.
Intervenciones históricas y sus consecuencias
Kinzer recordó casos emblemáticos como el derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz en 1954, el apoyo al golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende en 1973, y las intervenciones en Nicaragua, El Salvador y Panamá. En cada uno de estos casos, argumentó, Estados Unidos priorizó intereses geopolíticos y económicos de corto plazo sobre el desarrollo sostenible de las naciones latinoamericanas. El resultado fue inestabilidad política, violencia y un retroceso en la construcción de instituciones democráticas.
El rol de las clases medias
El escritor enfatizó que el verdadero motor de la estabilidad regional es una clase media fuerte y educada. “Cuando las personas tienen acceso a educación, salud y oportunidades económicas, es menos probable que recurran a la violencia o apoyen regímenes autoritarios”, afirmó. Kinzer instó a Estados Unidos a redirigir sus recursos hacia programas de cooperación que fomenten el emprendimiento, la innovación tecnológica y la infraestructura social.
Desarrollo vs. intervención
Kinzer contrastó los fracasos de las intervenciones con los éxitos de políticas de desarrollo en países como Costa Rica, que ha mantenido una estabilidad notable sin ejército y con fuertes inversiones en educación. “Costa Rica demuestra que la paz y la prosperidad no se imponen desde fuera, sino que se construyen desde dentro”, dijo.
El periodista también criticó la actual retórica de Washington hacia América Latina, que a menudo se centra en temas como la migración o el narcotráfico sin abordar las causas profundas. “En lugar de gastar miles de millones en muros y medidas de seguridad, Estados Unidos debería invertir en programas que reduzcan la desigualdad y fortalezcan las instituciones locales”, sugirió.
Un llamado a repensar la política exterior
Kinzer concluyó que Estados Unidos tiene la oportunidad de redefinir su relación con América Latina, pasando de un modelo de dominación a uno de asociación. “Si Washington realmente quiere estabilidad en su propio patio trasero, debe apoyar el desarrollo inclusivo y respetar la soberanía de las naciones latinoamericanas”, sentenció.
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