Cortesía

Max Verstappen, piloto de Red Bull, arremetió contra la reglamentación de motores de la Fórmula 1 después de un caótico Gran Premio de Bahréin celebrado en el circuito de Sepang, Malasia. El neerlandés comparó las complejas unidades de potencia con “LEGO” luego de que una falla de software provocara una pérdida generalizada de potencia durante la vuelta de formación, en medio de condiciones de lluvia.

A pesar de llevarse su victoria número 72 en la categoría y la primera para el proyecto de motores propio de Red Bull, Verstappen se mostró frustrado por el extraño comportamiento de su monoplaza antes de la carrera. La lluvia hizo acto de presencia en la pista malaya y desencadenó una serie de problemas electrónicos que afectaron a varios pilotos, incluido Lewis Hamilton.

Una falla sin precedentes en la vuelta de formación

El problema se manifestó cuando los monoplazas redujeron su velocidad y las revoluciones del motor cayeron por debajo de los parámetros normales. Según explicó Verstappen, el sistema de gestión energética interpretó erróneamente la situación y provocó que los motores se “ahogaran” durante uno o dos segundos, lo que generó confusión entre los pilotos.

“Ese es el problema que tenemos”, declaró Verstappen en la conferencia de prensa posterior a la carrera. “Estos motores son tan complicados y tienen tanto software implementado. Yo lo activé primero y luego miré por el espejo y solo vi… Pensé: ‘Espera, ¿me están esperando o qué está pasando?’. Parecía la carrera de LEGO. Era la potencia LEGO. En un momento íbamos cinco en paralelo en la recta porque no entendíamos qué estaba pasando”.

El piloto de Red Bull detalló que el origen del fallo estaba en el software del motor. “Cuando bajas demasiado la velocidad y las RPM, por alguna razón, simplemente se ahoga. Normalmente tarda uno o dos segundos y se recupera”, agregó. “Eso fue básicamente lo que tuve en la salida. Pero de alguna manera no se activó en la primera ronda de software, y luego en la segunda fue un poco mejor, por suerte. De lo contrario, también me habría quedado atascado en la salida, algo que probablemente me pasó varias veces a principios de año cuando tuve malas salidas, pero significaba que estaba perdido. Así que al menos ahora fue un poco mejor”.

La FIA responde y promete una revisión exhaustiva

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) emitió un comunicado para explicar lo sucedido durante la vuelta de formación. El organismo reconoció que se trató de una combinación “sin precedentes” de factores.

“En la vuelta de formación previa al Gran Premio de Bahréin en Malasia, una combinación sin precedentes de baja velocidad del motor, condiciones de baja adherencia, sistemas de gestión de energía para clima húmedo y la configuración del sector del circuito de Sepang provocaron una pérdida de potencia no intencionada en varios autos”, señaló la FIA.

Como respuesta inmediata, el departamento técnico de la FIA eliminó la restricción de límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software distribuida a todos los competidores durante el retraso de la carrera por la fuerte lluvia. Esto permitió a los equipos realizar los ajustes necesarios en la unidad de potencia antes del inicio.

La FIA admitió que el problema no había sido detectado ni por la federación ni por los equipos durante las pruebas de pretemporada ni en las vueltas de instalación. “La FIA, junto con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia, llevará a cabo una revisión completa del problema”, concluyó el comunicado.

Implicaciones para el futuro de la Fórmula 1

Este incidente pone de relieve la creciente dependencia de la Fórmula 1 de sistemas electrónicos y software complejos. Las unidades de potencia híbridas actuales combinan motores de combustión interna con sistemas de recuperación de energía, gestionados por algoritmos que deben adaptarse a condiciones cambiantes en milisegundos. La lluvia y la configuración del circuito de Sepang, con sus largas rectas y curvas de baja velocidad, crearon un escenario propicio para el fallo.

La comparación de Verstappen con los bloques LEGO no solo refleja su frustración, sino también la percepción de que los monoplazas modernos se han vuelto excesivamente frágiles ante situaciones imprevistas. La victoria del neerlandés, aunque celebrada, queda empañada por la incertidumbre sobre la fiabilidad de los sistemas en condiciones adversas.

Para los equipos, el desafío será colaborar con la FIA para garantizar que este tipo de fallos no se repitan. La revisión anunciada podría derivar en cambios en el software de control o en los protocolos de actuación durante las vueltas de formación. Mientras tanto, la comunidad de la Fórmula 1 observa con atención, consciente de que la tecnología, aunque avanzada, aún tiene vulnerabilidades que pueden alterar el curso de una carrera.

El Gran Premio de Bahréin en Malasia pasará a la historia no solo por la victoria de Verstappen, sino por haber expuesto una debilidad crítica en la era híbrida de la máxima categoría del automovilismo.

Te puede interesar

Por Editor

Deja un comentario