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El sistema inmunológico humano opera a una escala que los científicos apenas comienzan a visualizar. Esta nueva perspectiva podría transformar la forma en que se abordan enfermedades como el cáncer. Durante una conferencia en WIRED Health el pasado 16 de abril, Daniel Davis, inmunólogo del Imperial College de Londres, detalló cómo los investigadores están utilizando microscopios avanzados para descubrir dinámicas previamente invisibles en el sistema inmunológico humano, revelando múltiples procesos que ocurren a nivel nanoscópico, un ámbito que antes era inaccesible.

La sinapsis inmunológica: el primer contacto

Davis explicó que se ha descubierto algo conocido como la sinapsis inmunológica, donde muchas moléculas proteicas diferentes desencadenan la respuesta inmune. Los microscopios actuales revelan mundos que “simplemente no sabíamos que existían”, señaló. “No había una hipótesis que nos llevara a eso; fue observar lo que sucedía bajo el microscopio”. A esta escala, incluso los primeros momentos de contacto entre células se ven diferentes. “Cuando una célula inmune se adhiere a otra célula, debe decidir si esa célula es saludable o enferma. Pequeñas protuberancias nanoscópicas emergen de la célula inmune para hacer ese contacto inicial”, describió.

De la observación a la intervención

En colaboración con la farmacéutica Bristol Myers Squibb, el laboratorio de Davis explora cómo este nivel de detalle puede usarse no solo para observar respuestas inmunes, sino para influir en ellas. Por ejemplo, después de matar una célula enferma, una célula inmune debe desprenderse y pasar a atacar a otra, un proceso que los científicos apenas han podido observar en detalle recientemente. El equipo de Davis experimenta con anticuerpos reingenierizados, moléculas en forma de Y que actúan como puente entre las células inmunes y las cancerosas, para fortalecer las señales que activan esas células inmunes. Al unirse a la célula inmune de esta manera y acercar proteínas clave, estas moléculas pueden “enviar una señal realmente potente para que la célula inmune se active y mate al cáncer”.

Hacia terapias personalizadas

Conceptualmente, esto sugiere que organizar moléculas en la superficie de las células inmunes podría hacerlas más efectivas para eliminar células objetivo, mejorando potencialmente la forma en que el sistema inmunológico ataca el cáncer o, en enfermedades autoinmunes, elimina células dañinas. Aunque el trabajo se encuentra en una etapa temprana, Davis indica que “podría producir algo que eventualmente se pruebe en pacientes”. Existen muchos tipos diferentes de moléculas cuya posición en la superficie de la célula inmune se podría modificar. “No tengo una idea real sobre cuáles serían buenas para atacar o no. Por ahora, las estrategias apuestan por muchas opciones”, añadió. “Muchas pequeñas empresas emergentes están probando diferentes versiones de ese tipo de terapia”, buscando qué desencadena esa respuesta poderosa.

La diversidad inmune: única en cada persona

Junto a estos avances, Davis enfatizó que la salud inmune es inherentemente individual. De todos los genes humanos, los que más varían entre las personas son, sorprendentemente, no los que determinan la apariencia, sino los vinculados al sistema inmunológico. “Hay una razón biológica fundamental por la que los humanos somos tan diversos, y es porque así ha evolucionado nuestra especie para sobrevivir a todo tipo de enfermedades”. Esto significa que las personas responden de manera diferente a la misma infección. “Podría pensar que no he hecho suficiente ejercicio, que no he comido bien, que estoy demasiado estresado”, dijo. En realidad, “podrías haber heredado un conjunto particular de genes del sistema inmunológico que te hacen mejor para combatir ese tipo de enfermedad”. “No hay jerarquía en el sistema”, agregó.

El futuro de la salud inmune personalizada

Actualmente, la práctica de la salud inmune no está en el punto de adaptar tratamientos a esas diferencias. Davis señaló que aunque algunas empresas trabajan en enfoques personalizados, la capacidad de aprovechar verdaderamente la salud inmune individual sigue siendo un objetivo futuro. Mientras tanto, Davis advirtió contra seguir ciegamente consejos de salud simplistas. “Cada vez que escuches una frase corta” sobre mejorar la salud inmune, es importante examinar la evidencia detrás de ella. Señaló la creencia perdurable de que la vitamina C puede prevenir o acortar los resfriados, idea popularizada por el químico Linus Pauling, ganador de dos premios Nobel. A pesar de la persistencia de ese consejo, Davis dijo que el efecto es mínimo: “Pauling seleccionó la evidencia a su favor”. De manera similar, mencionó a Hans Selye, a menudo descrito como el “padre de la investigación del estrés”, cuyo trabajo mostró que el estrés puede producir efectos físicos en el cuerpo. Si bien esa idea sigue siendo importante, Davis señaló que eventualmente se reveló que Selye había recibido financiamiento de la industria tabacalera, que buscaba posicionar el fumar como una forma de reducir el estrés.

Lecciones para el futuro

La lección más amplia, según Davis, es ser cauteloso con las afirmaciones seguras sobre la salud inmune, independientemente de su fuente. “Por favor, desconfía de la opinión de cualquier persona, incluso si ha ganado dos premios Nobel”, concluyó.

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Por Editor

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