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Un equipo internacional liderado por científicos de la Universidad Carolina, en Chequia, ha encontrado evidencia que vincula la liberación generalizada de metano (CH₄) desde la capa de hielo de Groenlandia con un período cálido ocurrido hace 9 a 4 mil años. Este gas de efecto invernadero, potente y de rápida acción, ha sido detectado en los márgenes de glaciares en retroceso en todo el mundo, lo que genera preocupación sobre posibles retroalimentaciones climáticas. Sin embargo, este estudio es el primero en investigar sistemáticamente todo el borde de una capa de hielo completa.

El metano subglacial y su origen histórico

Los investigadores analizaron muestras de agua y sedimentos en el frente de la capa de hielo de Groenlandia, identificando metano de origen microbiano que se habría formado durante el Holoceno medio, un período más cálido que el actual. Este metano quedó atrapado bajo el hielo y ahora se libera a medida que el glaciar retrocede. El estudio, publicado en la revista Nature Geoscience, sugiere que el metano subglacial podría ser una fuente significativa de emisiones en un mundo que se calienta.

Implicaciones para el clima futuro

El hallazgo es relevante porque el metano es un gas de efecto invernadero 25 veces más potente que el dióxido de carbono en un horizonte de 100 años. Si el retroceso de los glaciares acelera la liberación de este metano almacenado, podría generar un ciclo de retroalimentación positiva que intensifique el calentamiento global. Los científicos advierten que es necesario monitorear estas emisiones en otras capas de hielo, como la Antártida, para evaluar el riesgo real.

Metodología y descubrimientos clave

El equipo utilizó técnicas de isótopos y datación por radiocarbono para rastrear el origen del metano. Encontraron que las concentraciones más altas coinciden con áreas donde el hielo se ha retirado más rápidamente en las últimas décadas. Además, identificaron comunidades microbianas activas en los sedimentos subglaciales que continúan produciendo metano en la actualidad, aunque en menor medida.

Contexto global y regional

Groenlandia pierde aproximadamente 260 mil millones de toneladas de hielo al año, y este estudio añade una nueva dimensión a los impactos de ese derretimiento. Mientras que el aumento del nivel del mar es la consecuencia más conocida, la liberación de gases de efecto invernadero desde el subsuelo glaciar podría ser un factor adicional que acelere el cambio climático. Los investigadores planean extender el análisis a otras regiones polares.

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Por Editor

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