Un choque entre dos trenes de alta velocidad en Urda, cerca de Toledo, España, dejó al menos 68 personas muertas y decenas de heridas, en el segundo accidente ferroviario mortal en el país en lo que va de 2026. El siniestro ocurrió en la mañana del 28 de octubre, hora local, cuando un tren AVE de Renfe que viajaba de Madrid a Sevilla impactó por detrás a un convoy de la empresa privada Iryo que se encontraba detenido en la vía. El gobierno español decretó tres días de luto nacional a partir del 29 de octubre, según informó el presidente Pedro Sánchez.
El accidente movilizó a cientos de servicios de emergencia, ambulancias, helicópteros y funerarias celulares en la zona, donde al menos tres vagones descarrilaron y quedaron restos de metal retorcido y escombros esparcidos por un terraplén. Las labores de rescate continuaban hasta el cierre de esta nota, con el objetivo de encontrar sobrevivientes entre los restos, de acuerdo con el Gobierno de Castilla-La Mancha, encabezado por Emiliano García-Page.
Testimonios de sobrevivientes: “Salimos despedidos por los aires”
Pasajeros que viajaban en ambos trenes describieron escenas de caos y destrucción. Rafael Barceló, quien iba en el vagón número siete del AVE de Renfe, relató a la agencia Reuters que él y un compañero desayunaban cuando sintieron el impacto. “Estábamos desayunando, tomando un café, y hemos sentido un impacto muy fuerte, hemos salido todos despedidos por los aires”, declaró. Barceló estimó que en ese vagón se concentró el mayor número de víctimas, con al menos ocho fallecidos.
Salvador Arriza, otro pasajero del AVE, dijo que el interior del vagón número dos quedó “totalmente destrozado”, con los “asientos arrancados”. “La mayoría de las personas que iban en dirección a La Mancha salieron despedidas”, añadió. Miguel, un sobreviviente que viajaba en el vagón trasero de uno de los trenes, contó a la emisora COPE que escucharon “un estruendo gigantesco, un golpetazo enorme” que duró unos diez segundos.
Las imágenes del lugar mostraban a pasajeros evacuados con heridas vendadas y salpicaduras de sangre, algunos arrastrando maletas, mientras voluntarios de pueblos vecinos les ofrecían agua. La cifra de fallecidos fue confirmada por el Gobierno de Castilla-La Mancha en 68, aunque las autoridades no descartaban que aumentara conforme avanzaran las labores de rescate.
Una falla informática y una decisión “inexplicable”
El ministro de Transporte de España, Óscar Puente, explicó en conferencia de prensa que una falla en el sistema computacional provocó que todos los trenes se detuvieran automáticamente en un tramo de 63 kilómetros. Los controladores de Adif, la agencia que administra el sistema ferroviario, tomaron el control manual y, por una decisión de un controlador, el tren AVE de alta velocidad continuó su marcha a pesar de tener una señal de alto.
De acuerdo con Puente, entre las 8:36 y 8:52 horas, tiempo local, el tren reinició su marcha a casi 200 kilómetros por hora y chocó contra el tren de Iryo detenido. “Había una señal roja que prohibía el paso, pero el tren estaba autorizado a continuar. Es una decisión tomada en circunstancias inexplicables”, afirmó el funcionario.
Renfe, por su parte, emitió un comunicado en el que señaló que su tren recibió autorización para continuar su trayecto y que la colisión se produjo con el convoy de Iryo, que permanecía parado por motivos desconocidos. La empresa pública añadió que la investigación deberá establecer la secuencia exacta de los hechos, las condiciones de circulación y las circunstancias del impacto.
Una persona informada sobre el siniestro indicó a la agencia Reuters que el tren de Iryo se detuvo cerca de Toledo por orden de Adif debido a una avería en el sistema de señalización. A continuación, el tren de Renfe chocó a gran velocidad contra el tren parado, lo que provocó el descarrilamiento de varios vagones de ambos convoyes.
Reacciones y antecedentes
El presidente Pedro Sánchez lamentó los hechos y declaró que “toda España está de luto”. Anunció tres días de luto oficial del 29 al 31 de octubre y agradeció a las comunidades de Urda, Los Yébenes y Toledo por su apoyo en las labores de rescate. Sánchez también señaló que, aunque no le corresponde determinar las causas, el accidente de Toledo y otro ocurrido meses atrás en Adamuz no tendrían un origen común, y exhortó a las autoridades a aclarar lo sucedido.
El rey Felipe VI lamentó la tragedia y agradeció a los servicios de emergencia. La Embajada de México en España activó una línea de emergencia consular (+34 660 862 625) para atender a mexicanos que residen o visitan el país, y expresó su pésame a los familiares de las víctimas. Asimismo, Renfe habilitó el teléfono 900 101 020 para brindar atención a las víctimas y sus familiares a través del Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios.
Este es el segundo accidente ferroviario mortal en España en 2026, después del ocurrido en Adamuz, lo que ha reavivado el debate sobre la seguridad en el sistema de alta velocidad y la gestión de las alertas automáticas. Las autoridades han prometido una investigación exhaustiva para determinar las responsabilidades.
Para México y Latinoamérica, el suceso tiene relevancia por la presencia de connacionales en España y por el interés en los protocolos de seguridad ferroviaria, especialmente en países que desarrollan proyectos de trenes de pasajeros. La Embajada de México mantiene activa la línea de atención para quienes requieran asistencia.

