Para una empresa mexicana que compra, vende o presta servicios en Europa, mover dinero sigue siendo un proceso mucho más complejo de lo que debería. Una operación comercial puede comenzar en pesos, requerir su conversión a dólares o euros, pasar por distintos bancos e intermediarios y, después de varias etapas, finalmente llegar a la cuenta de un proveedor, cliente o socio comercial.
En una economía donde los bienes, servicios y la información circulan cada vez más rápido, esta fragmentación financiera se está convirtiendo en un problema para las empresas. No se trata únicamente del costo de una transferencia internacional, sino también del tiempo durante el cual el capital permanece en tránsito, del momento en que vuelve a estar disponible para su uso y de la visibilidad que tiene la empresa sobre sus recursos.
Es precisamente aquí donde las stablecoins, o monedas estables, comienzan a desempeñar un papel que va mucho más allá del trading o la especulación: funcionar como infraestructura de liquidación para el comercio internacional. De acuerdo con el artículo editorial de Stable Mint, esta infraestructura permite agilizar transferencias, conectar operaciones en pesos, euros y dólares, y mejorar el acceso a liquidez, con procesos de liquidación que pueden completarse en aproximadamente diez segundos.
Stable Mint, por ejemplo, ofrece servicios de cobro en pesos en México a través de un socio local regulado, con los fondos liquidándose en la cuenta de la empresa denominada en euros o dólares. Por otra parte, su plataforma permite mantener y convertir saldos denominados en euros y dólares mediante EURSM y USDSM (sus stablecoins reguladas), así como enviar y recibir fondos a través de la infraestructura bancaria tradicional, como SEPA y SWIFT.
James Bennett, CEO de Stable Mint, señala: “Un importador mexicano que paga a un proveedor en España quiere que los fondos lleguen el mismo día y saber exactamente cuánto costó la transferencia. EURSM y USDSM funcionan como la capa de liquidación que respalda ese pago, emitidas y canjeadas por la misma institución regulada que mantiene las cuentas en euros y dólares de la empresa”.
Este cambio es especialmente relevante para las empresas mexicanas que mantienen operaciones con Europa. Una compañía puede generar ingresos y cobrar localmente en México en pesos, mientras necesita pagar a proveedores europeos, mantener liquidez en dólares o recibir euros de clientes en otros mercados. Tradicionalmente, cada una de estas necesidades podría involucrar cuentas, conversiones de divisas y proveedores de servicios diferentes. La oportunidad está en conectar todos estos componentes.
El texto de Stable Mint plantea el caso de un importador mexicano que cobra a sus clientes en pesos, pero debe cumplir con sus obligaciones de pago con proveedores europeos. La visión de Bennett apunta a que este tipo de infraestructura haga más eficiente el comercio internacional, más allá del uso especulativo de los activos digitales.

