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martes, 27 de octubre de 2026
sostenibilidad

Colombia deroga blindaje del Bioma Amazónico por falla en consulta previa

El Ministerio de Ambiente de Colombia revocó la norma que protegía más del 80% del Bioma Amazónico de la minería e hidrocarburos. Te explicamos el impacto.

Por Editor4 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
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El Ministerio de Ambiente de Colombia revocó la normativa que amparaba más del 80% de la superficie del Bioma Amazónico frente a la minería y los hidrocarburos. La decisión, adoptada este lunes 26 de octubre, elimina la declaratoria de ese territorio como Reserva de Recursos Naturales Renovables, figura creada durante la administración anterior de Gustavo Petro para frenar el deterioro acumulativo antes de que la selva perdiera su capacidad de regeneración. La medida representa un giro en la política ambiental del país y enciende las alarmas sobre la protección de uno de los ecosistemas más estratégicos del continente.

La disposición suprimida era taxativa: prohibía la entrega de nuevas concesiones mineras y cerraba la puerta a los contratos para explorar y explotar hidrocarburos. Tampoco admitía licencias y permisos ambientales para operaciones extractivas en toda la ecorregión. Primaban la precaución y la prevención; el blindaje buscaba mitigar los impactos acumulados y evitar que el ecosistema alcanzara un punto de no retorno, a partir del cual su recuperación resultaría inviable. Con su derogatoria, ese escudo legal desaparece y queda abierta la posibilidad de que se presenten nuevas solicitudes de exploración en la zona.

El argumento procedimental detrás de la revocatoria

Para revocar la norma, la cartera no discutió el fondo de la protección sino el procedimiento que la originó. Alegó que el decreto original dejó por fuera la consulta previa obligatoria que debía realizarse con las comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras que habitan la zona. La omisión bastó, según el Ministerio, para dejar sin piso el resguardo. No se cuestionó la conveniencia de amparar la selva sino la manera en que la medida fue adoptada. La decisión revierte, de ese modo, una determinación tomada durante el mandato anterior.

El blindaje amazónico queda sin efecto antes de que se resuelva si la omisión señalada puede corregirse mediante un nuevo trámite de consulta. Es decir, la protección se suspende mientras se debate si el defecto formal puede subsanarse. Esta situación genera incertidumbre jurídica sobre la vigencia de medidas ambientales adoptadas sin la debida participación de las comunidades locales.

Un territorio clave para la Amazonía continental

El Bioma Amazónico colombiano representa cerca del 7% de toda la Amazonía continental. Comprende la totalidad de los departamentos de Caquetá, Putumayo, Amazonas, Guainía, Guaviare y Vaupés, así como sectores de Meta, Vichada, Cauca y Nariño. Su extensión y biodiversidad lo convierten en un actor fundamental para la regulación climática regional y global.

La revocatoria vuelve a instalar la discusión acerca de la solidez legal de los ecosistemas estratégicos cuando enfrentan el avance de la actividad extractiva. También queda en entredicho el ejercicio de los derechos de participación de las comunidades locales en la administración ambiental del país. Se desconoce si el Ministerio presentará una nueva norma que subsane la falla de procedimiento ni si la derogatoria habilita de inmediato la presentación de solicitudes de exploración en la zona.

Implicaciones para Colombia y la región

La decisión del Ministerio de Ambiente ocurre en un contexto de creciente presión sobre los recursos naturales de la Amazonía. La pérdida de este blindaje podría facilitar el avance de proyectos extractivos en una de las zonas más sensibles del planeta. Organizaciones ambientales y comunidades locales han expresado su preocupación por el retroceso en la protección de la selva y por el mensaje que envía al resto de la región sobre la prioridad otorgada a los procedimientos sobre la conservación efectiva.

El gobierno colombiano no se ha pronunciado aún sobre los siguientes pasos. Queda por verse si la consulta previa se realizará en un plazo razonable y si el nuevo instrumento legal incluirá medidas equivalentes de protección. Mientras tanto, el Bioma Amazónico queda expuesto a la minería y los hidrocarburos, a la espera de una solución que equilibre los derechos de participación con la urgencia de conservar un ecosistema irremplazable.