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El Senado de Brasil se prepara para una votación histórica este 14 de octubre de 2026. El pleno debatirá y votará la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 221/2019, que elimina la escala laboral 6×1 —seis días de trabajo por uno de descanso— y establece un máximo de 40 horas semanales con dos días de descanso remunerados. La iniciativa, respaldada por 54 firmas de senadores, podría transformar las relaciones laborales en la mayor economía de América Latina y marcar un precedente para la región.

¿Qué propone la PEC 221/2019?

La enmienda constitucional, ya aprobada por la Cámara de Diputados, modifica el artículo 7 de la Constitución para limitar la jornada laboral a 40 horas semanales. Según el texto, una vez promulgada, la jornada máxima descenderá a 42 horas por semana durante los dos primeros meses. Cumplido el primer año, bajará de forma definitiva a 40 horas. Además, se establece que el domingo sea, de preferencia, uno de los días de descanso, y se garantiza que los salarios actuales no se reduzcan.

La escala 6×1, que rige para buena parte de la clase trabajadora brasileña, implica un solo día libre, en muchos casos rotativo, lo que complica la vida familiar y el descanso. Las centrales obreras la denuncian desde hace años como una jornada desgastante.

El trámite en el Senado

El presidente de la Cámara alta, Davi Alcolumbre, confirmó que el pedido de calendario especial reúne 54 firmas. Con ese respaldo, el debate y la votación podrán realizarse en los dos turnos reglamentarios durante la misma sesión, sin esperar los plazos ordinarios. De los 81 integrantes del pleno, se necesitan 49 votos calificados para aprobar el texto sin alteraciones.

La senadora Teresa Leitão, líder del Gobierno en el Senado, estuvo al frente de las gestiones. Para el Partido de los Trabajadores, erradicar la jornada de seis por uno es una reivindicación histórica de la clase trabajadora y un eje central del programa de justicia social del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El cambio de postura de Flávio Bolsonaro

El senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro anunció que votará a favor de la enmienda, pese a la resistencia inicial de los sectores conservadores y empresariales. Rechazar una conquista tan extendida entre los trabajadores tendría un costo elevado en el tramo final de la campaña, y el aspirante de la ultraderecha busca mitigarlo alineándose con la medida. Los sindicatos celebran que la iniciativa llegue al pleno con los votos asegurados, pero recuerdan que el respaldo de última hora no borra las posturas previas de quienes antes la obstaculizaron.

Implicaciones para Brasil y América Latina

De aprobarse, Brasil se sumaría a un grupo de países que han reducido sus jornadas laborales en los últimos años. La medida pondría al país en sintonía con las demandas laborales de la región, donde cada vez más voces piden equilibrar productividad con calidad de vida. Para los trabajadores brasileños, significaría dos días de descanso garantizados y una reducción gradual de horas sin pérdida salarial.

El impacto económico es motivo de debate. Mientras los sindicatos argumentan que una jornada más corta aumenta la productividad y reduce el agotamiento, algunos sectores empresariales advierten sobre posibles costos adicionales. Sin embargo, la protección salarial incluida en el texto busca mitigar esas preocupaciones.

Próximos pasos

Si el pleno confirma los 49 votos calificados, la enmienda será promulgada y Brasil contará con una semana máxima de 40 horas y dos días de descanso garantizados. La votación de hoy es decisiva: de ella depende que la escala 6×1 quede abolida en el texto constitucional y que la reducción de la jornada laboral deje de ser promesa para convertirse en norma.

El mundo laboral brasileño observa con atención. La decisión del Senado no solo afectará a millones de trabajadores, sino que también enviará una señal sobre el rumbo de las políticas sociales en la región.

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Por Editor

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