El mercado laboral de Estados Unidos mostró señales claras de estancamiento en septiembre de 2026, al crear apenas 29,000 puestos de trabajo, la cifra más baja para ese mes en 16 años, según datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés). Esta cifra no solo quedó muy por debajo de las previsiones de los analistas, sino que representa el menor incremento desde la resaca de la Gran Recesión provocada por la crisis de las hipotecas subprime en 2010. Para el público de México y Latinoamérica, este dato es relevante porque una desaceleración en la mayor economía del mundo suele traducirse en menores flujos de inversión, remesas más volátiles y un entorno comercial menos dinámico para la región.
Un frenazo histórico en la contratación
La creación de 29,000 empleos en septiembre contrasta drásticamente con los más de 76,000 generados en el mismo mes del año pasado y con el promedio mensual de los últimos 12 meses, que supera los 45,000 contratos. La tasa de desempleo se mantuvo en 4.2%, con aproximadamente 7.1 millones de personas sin trabajo, una variación mínima respecto al mes anterior. “Tanto la tasa de desempleo como el número de desempleados registraron pocos cambios en septiembre”, precisó la BLS en su comunicado.
El organismo también revisó a la baja las cifras de meses anteriores: agosto pasó de 162,000 a 133,000 empleos, y julio registró una disminución de 10,000 nóminas. En total, las revisiones eliminaron 60,000 puestos de trabajo de lo previamente informado, lo que subraya la debilidad subyacente del mercado laboral.
Sectores en contraste: salud y construcción avanzan, finanzas retroceden
El informe detalla que el empleo en la mayoría de los sectores principales varió poco. El sector sanitario lideró la creación de empleo con 17,000 nuevos puestos, aunque a un ritmo más lento que el promedio de los últimos 12 meses. La construcción sumó 11,000 empleos, impulsada por la actividad en centros de datos y el sector industrial, mientras que el residencial se enfrió debido al aumento de las tasas hipotecarias, que alcanzaron casi el 7.3%, su nivel más alto en tres años. La manufactura también aportó 9,000 contrataciones.
En contraste, el sector financiero destruyó 7,000 empleos en septiembre. Desde su pico reciente en mayo de 2025, el empleo en ese sector ha caído en 129,000, con la mayor parte de las pérdidas concentradas en compañías aseguradoras y actividades relacionadas (-90,000).
Implicaciones para la política monetaria de la Reserva Federal
La débil creación de empleo tiene una doble lectura para la Reserva Federal (Fed). Por un lado, alivia la presión para subir las tasas de interés, ya que un mercado laboral menos dinámico reduce el riesgo de sobrecalentamiento. Por otro, la baja tasa de desempleo permite a los responsables de la política monetaria centrarse en la inflación, que sigue siendo la principal preocupación. “Estos datos no alterarán el cálculo general de la Fed, pero con salarios más bajos y un panorama laboral menos alentador, sin duda disminuye la urgencia de subir los tipos en octubre”, reflexionó Christopher Hodge, economista de Natixis, en declaraciones recogidas por Bloomberg.
El salario promedio por hora aumentó un 3% interanual, una leve desaceleración respecto al mes anterior. Sin embargo, la inflación creció a un ritmo mayor, lo que evidencia una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores estadounidenses. El crecimiento salarial se ha ralentizado desde finales del año pasado, mientras que la inflación repuntó con el inicio de la guerra con Irán, alimentando la preocupación por la asequibilidad.
Voces expertas: dudas sobre la calidad de los datos
Paul Donovan, economista jefe de UBS, señaló que “el informe de empleo de Estados Unidos tiene una amplia gama de estimaciones sobre los datos de nóminas. Esto no es sorprendente: la precisión de los datos del mercado laboral se ve dificultada por bajas tasas de respuesta y cambios estructurales en la forma en que la gente trabaja. La expectativa general es un informe aceptable con un desempleo estable”. Donovan añadió: “La pregunta sin respuesta es por qué un mercado laboral aparentemente aceptable no produce un crecimiento salarial real y una cuota salarial en declive en la economía. Tras meses de mayor inflación debido a los aranceles y la guerra del Golfo, los trabajadores estadounidenses siguen teniendo dificultades para conseguir aumentos salariales”.
El economista también destacó que “la creciente participación en beneficios de la economía puede deberse en parte al trabajo por cuenta propia y a los trabajos paralelos (que pagan beneficios, no salarios). Pero aunque el bajo crecimiento salarial es una señal positiva para la inflación futura y las presiones de costes, la anomalía genera preocupaciones sobre la calidad de los datos”.
Repercusiones para América Latina
Para México y el resto de América Latina, la desaceleración del empleo en Estados Unidos es una señal de alerta. Una menor creación de puestos de trabajo en el principal socio comercial de la región puede traducirse en una reducción de las remesas, que son un motor clave para el consumo en países como México, Guatemala y Honduras. Además, un enfriamiento económico en EU podría afectar la demanda de exportaciones latinoamericanas, especialmente en sectores como el manufacturero y el agrícola.
Asimismo, la política monetaria de la Fed tiene un impacto directo en las condiciones financieras de la región. Si la Fed decide no subir las tasas debido a la debilidad laboral, podría haber un alivio temporal en los costos de financiamiento para los países emergentes. Sin embargo, si la inflación sigue siendo la prioridad, las tasas podrían mantenerse altas, encareciendo el crédito y presionando las monedas locales.
El informe de empleo de septiembre deja más preguntas que respuestas. La combinación de una creación de empleo mínima, salarios estancados y una inflación persistente dibuja un panorama complejo para la economía estadounidense y, por extensión, para sus socios comerciales en Latinoamérica. Los próximos meses serán cruciales para determinar si esta tendencia se consolida o si es un bache pasajero.

