Pagos 24/7: el 75% llega al banco en 10 minutos, pero el 80% del tiempo se concentra en el último tramo

La economía digital no duerme. Una plataforma SaaS puede cerrar una venta a medianoche, un comercio electrónico seguir cobrando durante un feriado y una empresa regional recibir ingresos desde distintos países sin que sus clientes piensen en horarios bancarios. Sin embargo, la infraestructura que mueve ese dinero todavía no siempre funciona con la misma lógica.

La diferencia empieza a quedar expuesta en los propios datos de la industria. En julio, Swift informó que el 75% de los pagos que viajan por su red alcanza al banco del beneficiario en menos de diez minutos. Pero la misma investigación mostró una paradoja: el tramo internacional representa menos del 20% del tiempo total del recorrido y alrededor del 80% se concentra en la denominada “última milla”, cuando la entidad receptora debe procesar, controlar y acreditar los fondos.

Ese cuello de botella está moviendo a bancos, redes de pagos y organismos internacionales hacia una nueva frontera: que el dinero pueda circular de forma más continua, con menos dependencia de ventanas operativas, intermediarios y procesos secuenciales.

El 9 de julio, Swift anunció que su nuevo ledger basado en blockchain estaba listo para un primer uso y que 17 bancos de seis continentes se preparaban para pilotear transacciones reales mediante depósitos tokenizados. El objetivo declarado es habilitar pagos transfronterizos disponibles las 24 horas y mejorar la eficiencia en el uso de liquidez. No significa que el sistema bancario global haya pasado a operar de manera permanente, pero sí que uno de sus principales proveedores de infraestructura considera el modelo always on como una dirección concreta de desarrollo.

Mientras BIS, Mastercard y Visa avanzan sobre nuevas formas de liquidación, para las empresas latinoamericanas el desafío no es solo mover dinero más rápido, sino cobrar, conciliar y administrar tesorería en mercados con reglas diferentes. La infraestructura de pagos empieza a jugar un rol clave en la expansión regional de los negocios digitales, según destaca Rebill, la empresa que compartió este análisis.

El contexto muestra que la banca global aún no opera de manera permanente, pero la tendencia hacia pagos disponibles todo el día gana terreno. La concentración del tiempo en la última milla revela que el problema no está en la velocidad de la red internacional, sino en los procesos internos de las entidades receptoras. La tokenización de depósitos y los pilotos con bancos de seis continentes apuntan a reducir esa fricción.

Para las empresas que dependen de ingresos transfronterizos, la evolución de esta infraestructura puede significar una diferencia operativa importante. La posibilidad de recibir fondos en cualquier momento, sin esperar a ventanas bancarias, cambiaría la gestión de tesorería y la conciliación de pagos en mercados con regulaciones distintas.

El anuncio de Swift y la participación de 17 bancos en las pruebas marcan un paso concreto hacia ese escenario. Aunque el sistema completo aún no opera 24/7, la dirección es clara: el dinero debería moverse con la misma continuidad que la economía digital que lo genera.

Por Editor

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