El análisis de aguas residuales se ha convertido en una herramienta clave para monitorear la circulación de virus, bacterias y otros microorganismos en una población. Mediante la detección de material genético en muestras recolectadas de redes de alcantarillado y plantas de tratamiento, es posible identificar la presencia y concentración de distintos agentes infecciosos en una región determinada. Esta estrategia, conocida como epidemiología basada en aguas residuales o Wastewater-Based Epidemiology, adquirió gran relevancia durante la pandemia de COVID-19, pero su potencial actual va mucho más allá del SARS-CoV-2.

En México, diferentes grupos de investigación han generado evidencia sobre el potencial de esta vigilancia epidemiológica en los últimos años. Uno de los primeros antecedentes se registró en Quintana Roo con el estudio “Environmental Surveillance of SARS-CoV-2 RNA in Wastewater and Groundwater in Quintana Roo, Mexico”, publicado en 2021. La investigación detectó ARN de SARS-CoV-2 en aguas residuales municipales de Cancún mediante RT-qPCR, identificando el virus en 58% de las muestras analizadas. Este trabajo representó uno de los primeros reportes de vigilancia ambiental del virus en el sureste de México y contribuyó a establecer las bases para el desarrollo de estrategias de epidemiología basada en aguas residuales en la región.

Adriana Vega, gerente de Producto de Life Science de QIAGEN, multinacional alemana especializada en tecnología para diagnósticos moleculares, destaca el papel del análisis molecular en este proceso. “Encontrar material genético en aguas residuales no es sencillo. A diferencia de una muestra clínica, el agua del drenaje contiene una mezcla muy compleja de materia orgánica, sustancias químicas y microorganismos. Además, el material genético que buscamos puede encontrarse en concentraciones extremadamente pequeñas. Aquí tecnologías como la PCR digital, o”, señala.

La PCR digital facilita la detección y cuantificación de material genético en bajas concentraciones, incluso en muestras complejas como las aguas residuales. Para México, el desarrollo de programas de vigilancia más estandarizados podría complementar los sistemas tradicionales de salud pública y fortalecer el enfoque de Salud Única (One Health), integrando información sobre la salud humana, animal y ambiental.

La vigilancia de aguas residuales no solo permite rastrear virus respiratorios, sino que también podría ampliar su aplicación a otros agentes infecciosos y marcadores de resistencia antimicrobiana. Esto abre la puerta a un monitoreo más integral de la salud pública, con un enfoque preventivo y de alerta temprana.

La evidencia generada en México, junto con el avance de tecnologías moleculares, posiciona a esta estrategia como un complemento valioso para los sistemas de salud. La integración de datos ambientales con la vigilancia clínica tradicional podría ofrecer una visión más completa de la circulación de patógenos y contribuir a la toma de decisiones informadas en el futuro.

Por Editor

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