Con la tasa de referencia anclada en 6.50% y una determinación arancelaria de Estados Unidos que se retrasa, el verdadero catalizador del tipo de cambio se concentra en la ronda del T-MEC de septiembre. Así lo plantea un análisis de Tiago Lacerda, analista de AXI, compartido a través de un comunicado.
De acuerdo con el documento, la decisión de Banxico del 6 de agosto ya es historia para el peso. La Junta de Gobierno mantuvo la tasa en 6.50% de forma unánime, en línea con lo previsto, y sostuvo el nivel alcanzado tras el recorte de mayo. El comunicado señala que lo relevante para operadores y tesorerías no fue el “cuánto”, sino el mensaje: el banco central retiró tiempo atrás su sesgo hacia la relajación y ahora proyecta que la inflación converja a la meta de 3% hasta el cuarto trimestre de 2027, un aplazamiento notable frente a su estimación anterior. Esto se interpreta como la confirmación de una pausa prolongada tras el ciclo de 475 puntos base de recortes iniciado en marzo de 2024. La inflación general cerró julio en 3.12% anual, mientras que la subyacente se ubicó en 3.95%, todavía por encima del objetivo.
El telón de fondo es una economía que rebota pero no despega. El PIB creció 1.5% trimestral en el segundo trimestre, su mayor avance desde finales de 2020, y 2.1% a tasa anual, revirtiendo la contracción de 0.6% del primer trimestre. Sin embargo, el análisis advierte que buena parte de ese impulso es temporal: Grupo Financiero Base calcula que cerca de dos terceras partes del repunte se explican por el efecto del Mundial de Futbol, un motor que se agota al concluir el torneo. Las previsiones para el cierre de 2026 lo reflejan: Banxico proyecta apenas 1.1% y el FMI 1.2%. Un crecimiento así de débil mantiene viva la presión para reanudar recortes, aunque la evolución de la inflación subyacente limita por ahora el margen de maniobra del banco central.
En el frente comercial, el titular tranquilizó, pero la letra chica inquieta. El arancel de 10% que Estados Unidos puso en vigor el 24 de julio a los bienes mexicanos fuera del T-MEC no alteró sustancialmente el trato efectivo del país: sustituyó a un gravamen previo equivalente, de modo que la tasa no cambió, y alrededor de 85% de las exportaciones mexicanas mantiene acceso libre de ese arancel al cumplir con las reglas del tratado. El peso reaccionó con una apreciación moderada, coherente con un desenlace de alivio.
El riesgo, de acuerdo con el comunicado, permanece abierto. La segunda vertiente de las investigaciones bajo la Sección 301, la de “capacidad excedente” o sobrecapacidad manufacturera, que abarca a 16 economías, incluida México, todavía no tiene una determinación final publicada por USTR. México pidió formalmente quedar excluido, argumentando que su industria opera cerca del 80% de su capacidad. La lectura del analista es que la calma actual es engañosa: el peso está valuando el alivio de julio, no el riesgo que sigue pendiente, pues la determinación puede caer en cualquier momento, justo antes de la ronda del T-MEC de septiembre. Esa asimetría de precios es, según el análisis, la mayor valoración errónea del mercado mexicano. Septiembre, no el ruido diario, decide si el USD/MXN aguanta entre 17.00 y 17.50 o rompe la banda.

