México se encuentra frente a una ventana estratégica para convertir la inteligencia artificial (IA) generativa en una nueva fuente de productividad, crecimiento económico y competitividad empresarial. Sin embargo, el país enfrenta una brecha estructural que lo ubica en el lugar 45 global en preparación de IA, con rezagos relevantes en infraestructura, investigación, ecosistema privado y marcos regulatorios.
Así lo revela el Estudio ¡Ay, ay, ay, AI! elaborado por Accenture, Empresas Globales e IPADE Business School a partir de entrevistas profundas con CEOs y consejeros de alta dirección, una encuesta a ejecutivos C-level de 44 organizaciones multiindustria (nacionales y multinacionales con operaciones en México) que representan en conjunto alrededor de 3.3% del PIB nacional; y el contraste con estudios globales de referencia.
El documento muestra que la discusión empresarial ya no se centra en si la IA será relevante, sino en la velocidad con que las organizaciones podrán integrarla a su operación, a sus modelos de decisión y a su agenda de crecimiento. La oportunidad económica en juego es considerable, ya que se estima que, si México adopta una trayectoria centrada en las personas, la IA generativa podría transformar 42% de las horas de trabajo del país y aportar hasta US$305 mil millones al PIB hacia 2038, de acuerdo con estimaciones de Accenture Research.
“México se encuentra en una fase decisiva de adopción de IA como un imperativo estratégico; el desarrollo de este potencial dependerá de que las empresas y el país avancen hacia una adopción estructurada, acompañada por capacidades organizacionales, tecnológicas, regulatorias y de talento”, expuso Rafael Ramírez de Alba, profesor y director del área de Entorno Económico de IPADE Business School.
El estudio identifica fortalezas relativas en el entorno operativo empresarial, pero también debilidades en investigación, infraestructura digital, ecosistema comercial y políticas públicas. En ese sentido, el país aún no consolida los habilitadores necesarios para una adopción homogénea y acelerada.
Por su parte, Guillermo Bernal, director general de Empresas Globales, señaló que la inteligencia artificial se está convirtiendo en un factor determinante para la competitividad de las empresas y del país. “Contar con una radiografía de esta naturaleza permite entender en qué etapa se encuentran las organizaciones, identificar los principales retos para escalar esta tecnología y generar una conversación informada entre empresas, academia y especialistas sobre cómo traducir este potencial en mayor productividad, innovación y crecimiento”.
Esta brecha se refleja dentro de las organizaciones consultadas. 66% percibe que todavía está en pruebas aisladas o pilotos estructurados, mientras solo 34.1% declara tener IA integrada o escalada en sus procesos y formas de trabajo. Además, 43.2% continúa diseñando o afinando su estrategia de IA, y apenas 13.8% ha logrado integrar esta tecnología al core de su negocio.
