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Las elecciones de medio término de 2026 en Estados Unidos se acercan y, con ellas, un grupo de candidatos está poniendo las políticas ambientales en el centro de sus campañas. A pesar de que el término “cambio climático” ha sido suprimido de los estatutos en estados como Florida y de que muchos demócratas han evitado mencionarlo tras la victoria de Donald Trump en 2024, algunos postulantes están retomando la agenda verde con propuestas concretas que abordan problemas cotidianos de los votantes.

El fenómeno del “climate-hushing” y su impacto en las campañas

Tras la aprobación de la ley “don’t say climate change” en Florida en mayo de 2024, que eliminó las referencias al cambio climático de las leyes estatales, muchos políticos liberales optaron por silenciar el tema. Según un análisis de Inside Climate News, las menciones a la crisis climática desaparecieron del discurso demócrata después de las elecciones de 2024. Este retroceso, conocido como “climate-hushing”, ha sido criticado por expertos como Daniel Aldana Cohen, profesor de sociología en la Universidad de California, Berkeley, quien señala que refleja las limitaciones de las políticas climáticas de Joe Biden: los empleos verdes y las inversiones en vivienda no cumplieron las expectativas, los incentivos al consumidor beneficiaron desproporcionadamente a los hogares más ricos y los demócratas no supieron comunicar sus logros.

No obstante, la administración actual ha revertido muchos de los incentivos y regulaciones de energía limpia de la era Biden, lo que ha dejado un vacío que algunos candidatos buscan llenar con propuestas innovadoras.

Propuestas verdes con enfoque práctico

Lejos de los grandes discursos sobre el clima, los candidatos están conectando las políticas ambientales con las preocupaciones diarias de los votantes. Entre las propuestas más destacadas se encuentran:

  • Seguros contra desastres: Ante el aumento de fenómenos meteorológicos extremos, algunos candidatos proponen reformas al sistema de seguros para que las familias afectadas por inundaciones, incendios o huracanes puedan reconstruir sus hogares sin caer en la bancarrota.
  • Centros de datos sostenibles: La explosión de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de energía de los centros de datos. Los candidatos verdes abogan por que estas instalaciones funcionen con energías renovables y no sobrecarguen las redes eléctricas locales.
  • Derecho a reparación: Para reducir los residuos electrónicos y el consumo desmedido, se promueve legislación que obligue a los fabricantes a facilitar la reparación de dispositivos, desde teléfonos hasta electrodomésticos.

Estas iniciativas no solo buscan mitigar el cambio climático, sino también aliviar la carga económica de las familias trabajadoras y crear empleos locales en sectores como la energía solar, la eficiencia energética y la gestión de residuos.

El contexto político y económico

El giro hacia políticas verdes pragmáticas responde a una realidad ineludible: los efectos del cambio climático ya se sienten en todo el país. Huracanes más intensos en el Golfo de México, sequías prolongadas en el oeste e inundaciones repentinas en el medio oeste están afectando a comunidades de todos los colores políticos. Los candidatos que ignoran estos problemas corren el riesgo de parecer desconectados.

Además, la transición energética ofrece oportunidades económicas significativas. La Ley de Reducción de la Inflación (IRA, por sus siglas en inglés), aunque criticada, ha incentivado inversiones en manufactura de paneles solares, vehículos eléctricos y baterías. Muchos de estos proyectos están en distritos clave para las elecciones de medio término, lo que convierte el apoyo a la energía limpia en una estrategia electoral atractiva.

Sin embargo, los candidatos enfrentan un delicado equilibrio. Deben evitar la etiqueta de “radicales climáticos” que sus oponentes les imponen, mientras movilizan a una base progresista que exige acción contundente. La clave está en enmarcar las políticas verdes como soluciones a problemas concretos: empleos, salud, costo de vida y resiliencia comunitaria.

Reacciones y desafíos

La estrategia no está exenta de críticas. Algunos activistas climáticos argumentan que estas propuestas son insuficientes y que se necesita una transformación sistémica para evitar una catástrofe. Por otro lado, los conservadores acusan a los candidatos de usar el clima como excusa para expandir el gobierno y aumentar impuestos.

Daniel Aldana Cohen advierte que, sin una comunicación efectiva, los demócratas podrían repetir los errores de 2024. “No basta con tener buenas políticas; hay que contarlas de manera que resuenen con la vida de las personas”, afirma.

Mientras tanto, la administración Trump ha intensificado su retórica contra las regulaciones ambientales, calificándolas de “barreras innecesarias” para la economía. Esto obliga a los candidatos verdes a defender sus propuestas con datos concretos sobre beneficios económicos y creación de empleo.

Perspectivas para la región y LATAM

Aunque el artículo se centra en Estados Unidos, las tendencias políticas tienen repercusiones en América Latina. La región es especialmente vulnerable al cambio climático y depende en gran medida de la cooperación internacional para financiar proyectos de adaptación y mitigación. Si los candidatos verdes logran avances en EUA, podrían fortalecer las relaciones con países latinoamericanos en temas como energías renovables, conservación de bosques y resiliencia agrícola.

Por otro lado, el auge de los centros de datos en EUA también afecta a LATAM, ya que muchas empresas tecnológicas buscan instalar infraestructura en la región para aprovechar energías limpias y costos competitivos. Las políticas de sostenibilidad que se adopten en el norte podrían influir en las regulaciones locales.

Conclusión

Las elecciones de medio término de 2026 serán un termómetro de cómo los votantes perciben las políticas ambientales. Los candidatos que logren conectar el cambio climático con las preocupaciones cotidianas –seguros, empleo, energía asequible– podrían tener una ventaja significativa. La tendencia del “climate-hushing” no ha desaparecido, pero está siendo desafiada por quienes entienden que la acción climática es, ante todo, una cuestión de sentido común y supervivencia económica.

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Por Editor

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