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En un mundo donde la desinformación y los intereses partidistas desafían la credibilidad científica, la accesibilidad y transparencia de los datos se han vuelto cruciales. Los principios FAIR (Findable, Accessible, Interoperable, Reusable) emergieron en 2014 como una respuesta para estandarizar la gestión de datos y fomentar la confianza en la ciencia. Diez años después, su impacto es innegable: gobiernos, financiadores y revistas científicas exigen cada vez más que los datos se compartan siguiendo estas pautas.

¿Qué son los principios FAIR?

Los principios FAIR establecen que los datos deben ser:

  • Encontrables (Findable): Con metadatos ricos y un identificador único persistente.
  • Accesibles (Accessible): Recuperables mediante protocolos estandarizados y abiertos.
  • Interoperables (Interoperable): Integrables con otros datos mediante formatos y vocabularios comunes.
  • Reutilizables (Reusable): Bien documentados y con licencias claras para su uso futuro.

Estos principios no solo aplican a datos, sino también a algoritmos, herramientas y flujos de trabajo que impulsan la investigación moderna. Como señala Barend Mons, biólogo molecular de la Universidad de Leiden y creador de la iniciativa, FAIR fue concebido como un conjunto de principios generales, pero ha sido adaptado por diversas disciplinas para cubrir necesidades específicas.

Implementación y desafíos

Para que los datos sean FAIR, los científicos deben diseñar flujos de trabajo antes de la recolección y crear archivos de metadatos detallados. Amelia Jiménez-Sánchez, investigadora de integridad de datos en la Universidad de Barcelona, compara FAIR con la cocina: “Una vez que tienes los ingredientes correctos, se vuelve más fácil preparar la comida. Con el tiempo, se convierte en parte de tu forma de trabajar”.

Sin embargo, la implementación no está exenta de retos. La falta de recursos específicos por disciplina llevó a la creación de guías personalizadas. Por ejemplo, la Universidad Carnegie Mellon ha publicado guías FAIR para química, matemáticas, neurociencia y psicología. En física de altas energías, Eliu Huerta, del Laboratorio Nacional Argonne, lidera la colaboración FAIR4HEP para mejorar el intercambio de datos en ese campo.

Evaluación y herramientas de FAIRness

La evaluación del cumplimiento FAIR, conocida como “FAIRification”, se apoya en herramientas como el FAIR Data Self-Assessment Tool del Australian Research Data Commons, que ofrece consejos prácticos para mejorar la calidad de los datos. En 2022, Huerta coescribió un estudio que evaluó datos del Gran Colisionador de Hadrones del CERN, proporcionando una guía paso a paso para hacer que un conjunto de datos sea FAIR.

FAIR en software y código

Los principios FAIR también se extienden al software. Las directrices FAIR-USE4OS y FAIR4RS se centran en proyectos de código abierto y software de investigación. Natalie Cooper, macroecóloga del Museo de Historia Natural de Londres, editó una guía de código reproducible basada en FAIR para la Sociedad Ecológica Británica. Destaca la importancia de la revisión de código entre colegas antes de publicar: “Haces comentarios entre ustedes y, con suerte, mejoran el código de los demás. Puede ser una experiencia muy positiva”.

Neil Chue Hong, del Instituto de Sostenibilidad de Software de la Universidad de Edimburgo, señala que el aumento de la dependencia del software en la investigación hace crucial la capacitación en mejores prácticas. Así como los datos requieren metadatos, el software necesita documentación clara, incluyendo la versión utilizada. Esto es especialmente relevante en inteligencia artificial, donde plataformas como HuggingFace promueven “tarjetas de modelo” con información clave sobre herramientas de IA.

Conclusión

Los principios FAIR han transformado la gestión de datos científicos, promoviendo la transparencia y la reproducibilidad. Aunque imperfectos, su adaptabilidad y la creciente adopción por parte de la comunidad científica los convierten en un pilar para reconstruir la confianza en la ciencia. Como concluye Mons: “Cuanto más comprensibles sean los datos para personas ajenas a los creadores, mejor podremos determinar no solo la confiabilidad del conjunto de datos, sino también de sus supuestos creadores”.

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Por Editor

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