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Un prototipo de rover de cuatro ruedas desarrollado en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, con capacidades avanzadas de movilidad y autonomía robótica, recorrió el desierto de Colorado cerca de Plaster City, California, durante una prueba de campo en marzo de 2026.

ERNEST: un rover para terrenos extremos

Llamado ERNEST (Exploration Rover for Navigating Extreme Sloped Terrain), este vehículo sirvió como banco de pruebas para software de autonomía desarrollado para una posible misión lunar que requiere velocidades más altas y mucho mayor kilometraje del que se puede lograr con los rovers planetarios actuales.

ERNEST fue seguido por ingenieros mientras recorría aproximadamente 16 millas (casi 26 kilómetros) en 37 horas de conducción. Esto representa más de 10 veces la velocidad a la que el rover Perseverance de la NASA puede navegar en Marte.

Pruebas en condiciones extremas

El equipo también probó qué tan bien viajaba el rover al atardecer, al amanecer y durante la noche, para simular la experiencia de grandes sombras del terreno en las regiones polares de la Luna. En las imágenes de la prueba se observa al rover desplazándose hacia su propia sombra, así como a miembros del equipo instalando iluminadores en el vehículo durante la noche.

En otra imagen, tres miembros del equipo observan el rover durante su recorrido de larga distancia, y una más muestra al rover con una rueda apoyada sobre una roca, demostrando su capacidad para sortear obstáculos.

Desarrollo y financiamiento

El trabajo en ERNEST comenzó en 2022 y fue apoyado inicialmente con fondos internos de investigación y desarrollo del JPL. Actualmente, está financiado por el Programa de Exploración de Marte de la NASA y la Oficina de Integración de Estrategias de Ciencia de Exploración de la agencia, bajo su Dirección de Misiones Científicas en Washington.

Caltech, en Pasadena, California, administra el JPL para la NASA.

Implicaciones para futuras misiones

Este avance podría revolucionar la exploración planetaria, permitiendo que futuros rovers lunares o marcianos cubran distancias mucho mayores en menos tiempo, lo que abriría nuevas posibilidades para la investigación científica y la preparación de misiones tripuladas.

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Por Editor

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