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La Casa Blanca ha propuesto una reforma profunda al sistema de financiamiento científico de Estados Unidos, generando alarma entre investigadores y defensores de la ciencia. El plan, presentado por la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB) el 29 de mayo, busca otorgar a funcionarios políticos el control de todas las subvenciones federales, reducir el énfasis en la revisión por pares y restringir colaboraciones internacionales.

¿Qué propone exactamente la reforma?

El documento de 412 páginas aplica a todas las agencias federales, incluidos los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF). Entre los cambios clave están:

  • Los funcionarios políticos realizarían revisiones previas obligatorias de todas las subvenciones discrecionales, evaluando su alineación con las prioridades de la agencia y el “interés nacional”.
  • La revisión por pares, históricamente central, pasaría a ser meramente consultiva y no vinculante.
  • Se ampliaría la capacidad de las agencias para cancelar o suspender subvenciones activas si el proyecto “ya no promueve las prioridades de la agencia o el interés nacional”.
  • Se restringiría el uso de fondos para asistir a conferencias, requiriendo aprobación previa.
  • Se limitaría la colaboración con científicos extranjeros, especialmente con países considerados “adversarios”, como China.

Reacciones de la comunidad científica

La propuesta ha generado una oleada de críticas. Más de 3,500 comentarios públicos se registraron en solo cuatro días, la mayoría negativos. La oceanógrafa Dawn Wright, científica jefe de Esri, calificó la propuesta como “peligrosa y absolutamente politizante de la ciencia”. Por su parte, la Sociedad Estadounidense de Biología Celular la describió como una “amenaza masiva para la ciencia estadounidense”.

El 2 de junio, unas 2,000 personas asistieron a una reunión virtual de emergencia organizada por el grupo Defiende la Ciencia (SUFS) para movilizar la oposición. Sudip Parikh, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, afirmó que la propuesta es un “descarado asalto al poder” que hará menos probables futuros descubrimientos.

Implicaciones para la ciencia global

La reforma también tendría repercusiones más allá de EE. UU. El documento establece que los fondos federales no deben apoyar a instituciones que trabajen en asociación con “adversarios extranjeros”, citando la Enmienda Wolf, que desde 2011 bloquea la colaboración de la NASA con China. Además, las restricciones a la asistencia a conferencias podrían aislar a los científicos estadounidenses de la comunidad internacional.

El precedente de las cancelaciones masivas

El año pasado, investigadores demandaron al gobierno por cancelaciones masivas de subvenciones de la NSF y los NIH, logrando la restauración de más de 600 becas. Los críticos temen que la nueva propuesta sirva como escudo legal contra futuras demandas, al formalizar criterios amplios para la terminación de apoyos.

¿Qué sigue?

La administración Trump planea implementar la propuesta el 1 de octubre. Sin embargo, la fuerte oposición podría retrasar o modificar el plan. Mientras tanto, la comunidad científica se mantiene en alerta, consciente de que está en juego la independencia y calidad de la investigación financiada con fondos públicos.

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Por Editor

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