Un antidepresivo de bajo costo podría ofrecer una nueva esperanza para las personas que luchan contra la fatiga del COVID prolongado. En un ensayo clínico aleatorizado que involucró a 399 adultos, la fluvoxamina redujo significativamente la fatiga y mejoró la calidad de vida en comparación con un placebo, convirtiéndose en uno de los primeros medicamentos en mostrar beneficios significativos para esta condición debilitante.
¿Qué es la fluvoxamina?
La fluvoxamina es un antidepresivo del tipo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), utilizado comúnmente para tratar el trastorno obsesivo-compulsivo y la depresión. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que también posee propiedades antiinflamatorias que podrían ser clave para combatir los síntomas del COVID prolongado.
Detalles del estudio
El ensayo, publicado en la revista JAMA Network Open, incluyó a pacientes con fatiga persistente después de una infección por SARS-CoV-2. Los participantes recibieron 50 mg de fluvoxamina dos veces al día durante 60 días. Al final del período, aquellos que tomaron el medicamento reportaron una reducción del 30% en los niveles de fatiga, en comparación con solo un 10% en el grupo placebo.
Implicaciones para LATAM
En América Latina, donde el acceso a tratamientos costosos es limitado, la fluvoxamina representa una opción accesible y económica. Su perfil de seguridad bien conocido y su bajo costo podrían facilitar su implementación en sistemas de salud pública, ofreciendo alivio a millones de personas afectadas por el COVID prolongado.
Mecanismo de acción
Se cree que la fluvoxamina actúa reduciendo la inflamación cerebral y modulando la respuesta inmune. La fatiga crónica post-COVID a menudo está asociada con una inflamación persistente, incluso después de que la infección aguda ha desaparecido. Al inhibir la activación de ciertas células inmunitarias, el fármaco podría disminuir esa inflamación y restaurar la energía.
Limitaciones y próximos pasos
Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios y a largo plazo para confirmar la eficacia y seguridad de la fluvoxamina en diferentes poblaciones. Además, el estudio solo evaluó la fatiga, por lo que se desconoce su impacto en otros síntomas del COVID prolongado, como la niebla mental o los problemas respiratorios.
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