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Definir el título de una tesis puede ser una tarea abrumadora para muchos estudiantes de posgrado. Sin embargo, la bióloga celular Frances Brodsky, de University College London, propone un enfoque novedoso: pensar como un narrador. Brodsky, quien también escribe novelas de misterio bajo el seudónimo B. B. Jordan, asegura que esta técnica no solo ayuda a enfocar el proyecto, sino que también mejora la escritura científica.

El poder de los títulos narrativos

Según Brodsky, una de las mejores formas de entrenar a un investigador en el laboratorio es pedirle que imagine el título del artículo que quiere escribir. “Eso les dice hacia dónde van”, afirma. Esta práctica, que ella misma aplica con sus estudiantes, también la utiliza en entrevistas de trabajo: pregunta a los candidatos cuál sería el título de la tesis que planean escribir.

De la ciencia a la ficción

Brodsky comenzó a escribir novelas de misterio ambientadas en el mundo de la ciencia después de obtener su titularidad en la Universidad de California, San Francisco. Su primera novela, Principal Investigation, trata sobre un virus liberado intencionalmente para obtener ganancias de una cura. La experiencia de escribir ficción, dice, transformó su forma de comunicar la ciencia. “Sentarme a escribir estas novelas mejoró notablemente mi escritura científica”, explica. “El ejercicio de escribir ficción me ayudó a poner mi trabajo en una narrativa”.

Perseverancia: la clave compartida

Otro beneficio que Brodsky destaca es la perseverancia. “Cuando empiezas un proyecto de escritura, tienes que aferrarte a él hasta terminarlo. Aferrarse a algo y tener fe en que funcionará es una cualidad realmente buena”, señala. Esta misma tenacidad es esencial en la investigación científica, donde los resultados no siempre llegan de inmediato.

Consejos para jóvenes científicos

Para aquellos que desean combinar la escritura con la ciencia, Brodsky recomienda comenzar con algo pequeño: escribir un artículo de revisión. “Eso te dará antecedentes sobre lo que estás haciendo, pondrá tu trabajo en contexto y te dará experiencia en escritura”, sugiere. Además, anima a los investigadores a no ser adversos al riesgo y a dejar volar su imaginación, incluso en el trabajo científico.

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Por Editor

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