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domingo, 25 de octubre de 2026
geopolitica

Ataque a la prensa en Gaza: informe de ONU alerta ‘mediacidio’

Relatora de la ONU denuncia en un informe el asesinato de casi 300 periodistas en Gaza y pide investigar a medios israelíes por incitación al genocidio.

Por Editor5 min de lectura0 comentarios
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Cortesía
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La relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, presentó un informe titulado “La verdad bajo los escombros: los medios de comunicación en tiempos de genocidio”, en el que documenta cómo la destrucción de la verdad ha sido parte integral de la destrucción del pueblo palestino. El documento, disponible en el sitio web de la ONU, identifica tres patrones interconectados que configuran un ataque sistemático contra el periodismo y la libertad de información.

Un saldo sin precedentes de periodistas asesinados

El primer patrón que describe Albanese es la eliminación de trabajadores palestinos de medios de comunicación mediante asesinatos, mutilaciones, detenciones arbitrarias, torturas, intimidación y su etiquetado sistemático como “terroristas”. El objetivo, señala el informe, es impedir la documentación de los crímenes.

La cifra es estremecedora: casi 300 trabajadores de medios de comunicación muertos y más de 400 heridos en menos de tres años. Nunca en la historia del mundo se había registrado un número tan elevado de víctimas periodistas en un conflicto. Esta escala de violencia contra la prensa busca silenciar los testimonios y las pruebas de lo que ocurre sobre el terreno.

Un régimen de información basado en censura y propaganda

El segundo patrón identificado es la construcción en Israel de un régimen de información que incluye restricciones a los medios, censura, propaganda, discursos de odio, incitación al genocidio y negacionismo. La relatora recoge afirmaciones emitidas en medios israelíes desde octubre de 2023 que deshumanizan a la población palestina: “deben ser erradicados”, “son caníbales”, “un tumor canceroso”, “no hay inocentes en Gaza”, “no son civiles” o “hay dos millones y medio de terroristas en Gaza”.

El informe también documenta llamamientos de presentadores y periodistas israelíes pidiendo que Gaza sea “borrada de la faz de la tierra” o defendiendo que hay que “destruir, matar y aniquilar”. Estas expresiones, lejos de ser casos aislados, configuran un discurso que legitima la violencia masiva y que, según Albanese, podría constituir incitación directa y pública al genocidio.

La complicidad de medios occidentales y plataformas digitales

El tercer patrón es la reproducción, por parte de influyentes medios occidentales y plataformas digitales, de narrativas que ocultan, justifican o legitiman crímenes atroces, al tiempo que marginan las voces palestinas, las pruebas y el derecho internacional. El informe señala el empleo de eufemismos como “órdenes de evacuación” para referirse al crimen internacional de desplazamiento forzado, o el uso habitual de la voz pasiva para evitar nombrar a los responsables. Un ejemplo citado es el titular “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta”, que omite quién la mató.

Además, se describe el bloqueo y las restricciones a la prensa extranjera impuestas por las autoridades israelíes como parte de ese ataque sistemático contra la función pública del periodismo. La ausencia de periodistas internacionales en Gaza contribuye a la invisibilización de lo que ocurre en la Franja, donde la población palestina está obligada a hacinarse en menos del 30% del territorio, sin acceso a servicios y productos básicos y sometida por la ocupación militar israelí por tierra, mar y aire.

Vetos a periodistas: la punta del iceberg

Esta semana, Israel revocó el visado de la periodista de elDiario.es, Francesca Cicardi, cuando estaba a punto de viajar al país para cubrir las elecciones del próximo martes. Es la segunda reportera española vetada por las autoridades israelíes este año. En los últimos meses, Israel ha prohibido la entrada a más de una decena de periodistas europeos y también a juristas y activistas internacionales, algunos de ellos judíos.

Estas prohibiciones son solo la punta del iceberg del “régimen de información israelí” denunciado por la relatora. A esos vetos, denunciados públicamente, se suman otros que no salen a la luz por decisión de los propios periodistas afectados o de los medios para los que trabajan. La sociedad mal informada es fácilmente manipulable; por eso la información de calidad es un pilar básico de las sociedades libres y democráticas.

Consecuencias para la rendición de cuentas

El informe destaca que estas prácticas “no se han limitado a acompañar el genocidio”, sino que “han facilitado su comisión y obstaculizado la rendición de cuentas”. Por ello, Albanese concluye que algunos aspectos de “este ataque contra la verdad” pueden describirse como “mediacidio” y solicita a la Corte Penal Internacional que investigue a algunos presentadores y periodistas por posible incitación directa y pública al genocidio.

La matanza de periodistas, los relatos sesgados y los obstáculos al acceso a la información no son consecuencias colaterales del genocidio, sino que forman parte de la maquinaria que lo ha hecho posible. Las guerras siempre comienzan antes del primer disparo: se inician con un cambio de vocabulario en los medios de comunicación, con la naturalización de la impunidad y la deshumanización en la conversación pública.

El periodismo es una de las primeras formas de escribir la historia de nuestro tiempo: sienta las bases del relato de los hechos. Cuando se impide el acceso a los mismos, se están cerrando las vías para dar a conocer, prevenir y sancionar crímenes masivos. La vida fácil en el periodismo es reproducir las afirmaciones del poder en lugar de someterlas a escrutinio, pero eso no es periodismo, porque no cumple con su función pública más básica: defender la verdad, contar los hechos y situarlos en el marco de los derechos humanos y el derecho internacional.

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