La inteligencia artificial (IA) sigue transformando industrias y economías a un ritmo acelerado, pero no todos los países están en condiciones de aprovechar sus beneficios. Un alto funcionario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que esta tecnología emergente podría exacerbar las desigualdades existentes entre naciones desarrolladas y en desarrollo, si no se implementan políticas inclusivas y marcos regulatorios adecuados.
Una advertencia desde la ONU
En un contexto de creciente preocupación por el impacto social de la IA, el funcionario de la ONU destacó que la brecha digital podría ampliarse si los países con menos recursos no tienen acceso a la infraestructura, los datos y el talento necesario para desarrollar y desplegar sistemas de inteligencia artificial. Según sus declaraciones, la comunidad internacional debe actuar con urgencia para evitar que la IA se convierta en un factor de fragmentación global.
Riesgos de una brecha digital creciente
La advertencia se suma a una serie de voces que señalan que la concentración de capacidades de IA en unas pocas naciones y empresas podría marginar a amplios sectores de la población mundial. Los principales riesgos incluyen:
- Concentración de poder tecnológico: La mayoría de los avances en IA se producen en países desarrollados, lo que limita la participación de naciones en desarrollo en la creación de valor.
- Falta de infraestructura: Muchos países carecen de conectividad confiable, energía eléctrica estable y centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de IA.
- Escasez de talento especializado: La formación de expertos en IA requiere inversiones significativas en educación y capacitación, algo que no todos los gobiernos pueden costear.
- Sesgos algorítmicos: Los modelos entrenados con datos de países desarrollados pueden no reflejar la realidad de otras regiones, perpetuando desigualdades.
El llamado a la cooperación internacional
El funcionario de la ONU instó a los Estados miembros a promover una gobernanza global de la IA que incluya a todos los actores, especialmente a los países en desarrollo. Propuso fortalecer mecanismos de transferencia de tecnología, aumentar la inversión en infraestructura digital y fomentar alianzas público-privadas para cerrar la brecha.
Asimismo, subrayó la importancia de establecer estándares éticos y transparentes que eviten la discriminación y garanticen que los beneficios de la IA se distribuyan de manera equitativa. La ONU ha estado trabajando en directrices para la regulación de la IA, pero los avances han sido lentos debido a la falta de consenso entre las naciones.
Impacto en América Latina
La región latinoamericana no es ajena a esta problemática. Si bien algunos países han comenzado a implementar estrategias nacionales de IA, la mayoría enfrenta desafíos significativos en términos de inversión en investigación y desarrollo, así como en la formación de capital humano. La dependencia de tecnologías importadas y la escasez de datos locales representan obstáculos adicionales.Expertos señalan que, sin políticas activas, América Latina podría quedar relegada en la revolución de la IA, lo que afectaría su competitividad económica y su capacidad para resolver problemas sociales. No obstante, también existen oportunidades para que la región desarrolle soluciones adaptadas a sus necesidades, especialmente en sectores como salud, agricultura y educación.
Hacia una IA inclusiva
La advertencia de la ONU resuena en un momento en que los gobiernos discuten cómo regular la IA para maximizar sus beneficios y minimizar sus riesgos. La cooperación internacional, la inversión en capacidades locales y la promoción de un desarrollo ético son pilares fundamentales para evitar que la inteligencia artificial profundice las desigualdades. El desafío está en traducir estas recomendaciones en acciones concretas que permitan a todos los países participar en la era digital en condiciones de igualdad.

