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Un equipo de científicos que exploraba rocas marinas antiguas en Marruecos ha hecho un descubrimiento asombroso: patrones de arrugas en la superficie que no deberían estar allí. Estas estructuras, típicamente asociadas a tapetes microbianos en aguas superficiales y soleadas, se formaron en la oscuridad, a cientos de metros de profundidad. La evidencia sugiere que microbios quimiosintéticos crearon estas marcas, lo que indica que los ecosistemas microbianos del océano profundo pudieron haber sido más extensos de lo que se pensaba.

Un hallazgo que desafía las expectativas

Las rocas, conocidas como estromatolitos, son formaciones sedimentarias creadas por comunidades microbianas. Tradicionalmente, los científicos creían que estos organismos necesitaban luz solar para realizar la fotosíntesis. Sin embargo, las muestras recolectadas en Marruecos datan de hace 540 millones de años y se depositaron en un ambiente marino profundo, sin acceso a la luz. Los investigadores quedaron perplejos al encontrar los patrones de arrugas, llamados “mega-ripples”, que son característicos de tapetes microbianos en aguas someras.

¿Cómo se formaron?

El análisis geoquímico reveló que las rocas contienen firmas isotópicas de azufre que solo pueden explicarse por la actividad de microbios quimiosintéticos. Estos organismos obtienen energía de reacciones químicas, como la oxidación de sulfuro, en lugar de la luz solar. Esto sugiere que, en ausencia de luz, las comunidades microbianas prosperaron gracias a los nutrientes químicos disponibles en el fondo marino.

Implicaciones para la vida en la Tierra y más allá

Este descubrimiento amplía nuestra comprensión de los límites de la vida en la Tierra. Si los microbios quimiosintéticos pudieron formar ecosistemas extensos en el océano profundo durante el Precámbrico, es posible que hayan desempeñado un papel clave en la evolución temprana. Además, abre la posibilidad de que formas de vida similares existan en otros planetas o lunas con océanos subterráneos, como Europa o Encélado.

Relevancia para la astrobiología

Los científicos creen que este hallazgo podría guiar la búsqueda de vida extraterrestre. Si la vida puede prosperar en la oscuridad total usando solo quimiosíntesis, entonces los ambientes subsuperficiales de Marte o las lunas heladas de Júpiter y Saturno podrían ser hábitats viables. Las misiones futuras podrían enfocarse en buscar firmas similares de actividad microbiana en esos mundos.

Un cambio de paradigma

El estudio, publicado en la revista Geology, desafía la suposición de que los tapetes microbianos requieren luz solar. Los autores sugieren que los océanos profundos de la Tierra primitiva pudieron haber estado llenos de vida microbiana, mucho antes de que la fotosíntesis evolucionara. Esto también podría explicar algunos de los primeros indicios de vida en el registro fósil, que a menudo se encuentran en rocas formadas en aguas profundas.

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Por Editor

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