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En un giro extraordinario del cambio climático, las criaturas marinas están ganando nuevos hogares en el fondo del Ártico, gracias a los glaciares que se rompen a cientos de kilómetros de distancia. Un estudio publicado el 10 de junio en Nature revela que el número de rocas en el fondo del estrecho de Fram ha aumentado, proporcionando hábitat para corales, esponjas y otros animales.

El misterio de las rocas caídas

La investigación detalla cómo llegaron las rocas hasta allí: fueron arrastradas por glaciares en Groenlandia y Rusia, transportadas a la costa, y luego los glaciares expulsaron icebergs que derivaron hacia el sur, se derritieron y dejaron caer su carga de rocas. Estas ‘dropstones’ (rocas caídas) se hundieron para crear oasis de biodiversidad en aguas profundas.

El papel del cambio climático

El cambio climático aceleró el flujo de los glaciares y el derretimiento de los icebergs. “El cambio climático impacta nuestro mundo de maneras que nunca imaginamos”, afirma Kirstin Meyer-Kaiser, bióloga marina del Instituto Oceanográfico Woods Hole en Massachusetts y coautora del estudio.

Un hallazgo fortuito

Las dropstones son comunes en muchas regiones polares, pero son difíciles de estudiar porque son complicadas de encontrar y recolectar. En 2021, el equipo de Meyer-Kaiser tuvo una oportunidad única a bordo del rompehielos de investigación alemán RV Polarstern en el estrecho de Fram, entre Groenlandia y el archipiélago ártico de Svalbard. Pilotos de helicóptero que reconocían el hielo marino alrededor del barco informaron haber encontrado una nueva ‘isla’. Resultó ser una colina helada de piedras negras que emergía del hielo marino: un enorme iceberg cargado de escombros de cuando formaba parte de un glaciar que molía rocas árticas.

Los científicos tomaron muestras de hielo y rocas del iceberg y comenzaron a preguntarse qué pasaría con él. Casualmente, el Polarstern estaba trabajando cerca de un sitio donde los investigadores habían fotografiado el fondo oceánico durante años. Esas imágenes mostraban un aumento de dropstones en el sitio entre 2015 y 2017. Los científicos encontraron otra pista en los cuadernos de bitácora del Polarstern, que revelaron que los icebergs se habían vuelto más comunes en el estrecho de Fram a partir del año 2000.

Implicaciones para la biodiversidad

“Este trabajo es un ejemplo ‘wow’ de cómo partes increíblemente conectadas de nuestro planeta”, dice Bodil Bluhm, biólogo marino de la Universidad Ártica de Noruega en Tromsø, que no participó en la investigación. Las dropstones proporcionan sustrato duro en un fondo marino que de otro modo sería fangoso, permitiendo que organismos sésiles como corales y esponjas se adhieran y formen comunidades.

Un futuro incierto

A medida que el Ártico se calienta, se espera que el desprendimiento de icebergs y la deposición de dropstones aumenten. Esto podría tener efectos positivos para la biodiversidad local, pero también alterar los ecosistemas existentes. Los científicos planean continuar monitoreando el sitio para entender mejor estos cambios.

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Por Editor

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