La llegada de la Copa del Mundo de la FIFA a Estados Unidos y México en 2026 está impulsando mejoras significativas en el transporte público de varias ciudades anfitrionas. Desde nuevas líneas de tren ligero hasta la remodelación de redes de autobuses, estas inversiones prometen beneficios duraderos para los residentes mucho después de que el último partido haya terminado.
Seattle: 18 años de preparación
Seattle inauguró en marzo la línea Crosslake Connection, una extensión de su sistema de tren ligero que cruza el lago Washington sobre el primer puente flotante electrificado del mundo. Con más de 200,000 pasajeros en su primer día, la línea duplica la frecuencia de paradas en el centro de la ciudad y conectará a los aficionados con el Lumen Field para los seis partidos del Mundial que albergará la ciudad. Kirk Hovenkotter, de Transportation Choices Coalition, señala que Seattle no se preparó para el Mundial en 18 meses, sino en 18 años, gracias a la aprobación de un paquete de transporte en 1996 que sentó las bases para el tren ligero en 2008.
Comunicación clave para el éxito
Brian McCullough, profesor de la Universidad de Míchigan, destaca que la comunicación será fundamental. Durante los Juegos Olímpicos Especiales de 2018, Seattle implementó una campaña que redujo el uso de autos de renta del 78% al 7% entre los participantes. Sound Transit planea señalización multilingüe y ha ampliado el servicio de autobús al aeropuerto a 24 horas, mientras que el estado financió una ruta interurbana entre Pasco y Spokane.
Atlanta: renovación tras los Juegos Olímpicos
MARTA, la autoridad de tránsito de Atlanta, está llevando a cabo la primera remodelación importante de su red de autobuses en 40 años, lanzada en abril. Aunque redujo el número de líneas de 113 a 81, aumentó la cantidad de residentes que viven a menos de 400 metros de una parada y casi triplicó aquellos cerca de rutas con autobuses cada 15 minutos. Además, planea renovar sus 224 vagones de tren, algunos de los años 80, para aumentar la capacidad en un 13%. Rhonda Allen, subdirectora general de MARTA, admite que el Mundial sirvió como incentivo para acelerar los proyectos.
Críticas y desafíos
Sin embargo, no todos están convencidos. Bakari Height, de MARTA Army, señala que el tránsito ha estado estancado desde los Juegos Olímpicos de 1996 y duda de que el sistema esté listo para las multitudes del Mundial. Aun así, las mejoras apuntan a servir primero a los residentes.
Otras ciudades: cambios prácticos
En Boston, la MBTA abrirá una estación expandida cerca del Gillette Stadium, con una nueva plataforma que mejora la accesibilidad y la capacidad. Sin embargo, reducirá el servicio de trenes de cercanías en días no partido para reconfigurar los trenes. Kansas City extendió su tranvía en 5.6 kilómetros y añadió un ramal norte, aunque no llega al estadio Arrowhead; autobuses lanzadera conectarán con la Fan Fest. Tom Gerend, de la autoridad del tranvía, afirma que el Mundial fue motivación para completar proyectos.
Financiamiento y sostenibilidad
El gobierno federal aportó solo $100 millones en total, unos $10 millones por ciudad, y la FIFA no contribuye al transporte. Esto ha llevado a tarifas elevadas, como $80 por viaje redondo en Boston y $98 en Nueva York. Balsam Nehme, de Sidara Collaborative, insta a pensar a largo plazo: las ciudades deben usar el Mundial para probar ideas y acelerar planes existentes, no para construir servicios temporales. Kansas City, por ejemplo, invirtió en soluciones permanentes que forman parte de un plan regional.
En resumen, la Copa del Mundo 2026 está catalizando inversiones en transporte que podrían transformar la movilidad urbana en Estados Unidos, siempre que las ciudades mantengan el compromiso después del torneo.
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