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El Ártico se derrite a un ritmo alarmante, y mientras las emisiones de carbono no se reducen lo suficiente, algunas empresas apuestan por la geoingenería como solución. Dos compañías han puesto en marcha proyectos para espesar el hielo marino bombeando agua de mar sobre la capa de hielo existente, con la esperanza de que se congele y retrase el deshielo estival. Sin embargo, los resultados iniciales muestran que solo uno de los ensayos logró un retraso significativo, lo que plantea dudas sobre la viabilidad a largo plazo de esta técnica.

¿Cómo funciona el espesamiento del hielo ártico?

La idea es simple: tomar agua de mar y bombearla sobre la superficie del hielo durante el invierno, cuando las temperaturas son extremadamente bajas. El agua se congela, añadiendo una capa adicional de hielo que podría resistir mejor el calor del verano. Este método busca compensar la pérdida de hielo multi anual, que es más grueso y resistente que el hielo estacional.

Los dos proyectos en marcha

Una de las empresas, con sede en Noruega, realizó pruebas en el archipiélago de Svalbard. Utilizó bombas solares para extraer agua y distribuirla sobre una superficie de hielo. Los resultados mostraron que el hielo tratado era aproximadamente 0.5 metros más grueso que el no tratado, y su derretimiento se retrasó varias semanas. Sin embargo, la otra compañía, con base en Canadá, no obtuvo los mismos resultados: su sistema de bombeo falló debido a condiciones climáticas extremas, y el hielo no mostró diferencias significativas.

¿Es una solución real o un paliativo?

Los expertos advierten que, aunque la técnica puede funcionar a pequeña escala, aplicarla a nivel regional o global requeriría una infraestructura masiva y un consumo energético considerable. Además, el agua bombeada contiene sales que podrían alterar la composición química del hielo y afectar los ecosistemas locales. Por otro lado, el espesamiento del hielo no aborda la causa raíz: el calentamiento global. Sin una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, cualquier ganancia sería temporal.

Implicaciones para América Latina

Aunque el Ártico parece lejano, su deshielo tiene consecuencias globales. El aumento del nivel del mar amenaza las costas de México, Centroamérica y el Caribe. Además, los cambios en las corrientes oceánicas pueden alterar patrones climáticos en la región, afectando la agricultura y la disponibilidad de agua. Por ello, los avances en geoingenería ártica son relevantes para LATAM, aunque la prioridad debe ser la mitigación de emisiones.

El futuro de la geoingenería en el Ártico

Los investigadores planean escalar las pruebas, pero enfrentan desafíos técnicos y financieros. La viabilidad económica es incierta: bombear agua durante el invierno requiere energía, y en regiones remotas el costo es alto. Además, los posibles efectos secundarios, como la acidificación del agua o la alteración de la vida marina, necesitan más estudio. Por ahora, el espesamiento del hielo ártico sigue siendo una herramienta experimental, no una solución definitiva.

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Por Editor

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