La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) emitió una guía que permite a las empresas de petróleo y gas continuar con la quema rutinaria de gas (flaring) más allá del plazo establecido. Esta práctica libera metano, un potente gas de efecto invernadero, y otros contaminantes peligrosos.
¿Qué implica la decisión de la EPA?
La guía, publicada el 1 de mayo de 2026, flexibiliza las restricciones que debían entrar en vigor para reducir la quema de gas. Según la agencia, los operadores podrán solicitar exenciones que les permitan mantener el flaring sin penalizaciones inmediatas. Organizaciones ambientalistas calificaron la medida como un retroceso en la lucha contra el cambio climático.
Impacto en las emisiones de metano
El metano es responsable de aproximadamente el 30 % del calentamiento global actual. La quema rutinaria de gas no solo desperdicia un recurso energético, sino que también emite carbono negro y compuestos orgánicos volátiles. Un estudio de la Iniciativa Climática de las Naciones Unidas señala que eliminar el flaring rutinario es una de las medidas más rentables para reducir emisiones.
Reacciones de la industria y ambientalistas
La Asociación Estadounidense del Petróleo (API) celebró la decisión, argumentando que proporciona flexibilidad operativa. En contraste, grupos como Earthjustice anunciaron que impugnarán la guía en tribunales. “La EPA está sacrificando la salud pública por las ganancias de las petroleras”, declaró un portavoz de la organización.
Contexto global
Mientras Estados Unidos flexibiliza sus reglas, otros países avanzan en restricciones. La Unión Europea aprobó en 2024 un impuesto al metano importado, y México ha endurecido sus normas de emisiones para el sector energético. La decisión de la EPA podría debilitar la posición estadounidense en futuras negociaciones climáticas.
Alternativas a la quema de gas
Expertos señalan que existen tecnologías viables para capturar y utilizar el gas en lugar de quemarlo. Entre ellas destacan:
- Compresores para inyección en pozos de almacenamiento.
- Plantas de licuefacción a pequeña escala para gas natural.
- Sistemas de generación eléctrica con microturbinas.
Sin embargo, estas soluciones requieren inversiones que muchas empresas consideran poco rentables a corto plazo.
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