Este viernes 16 de octubre de 2026, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asistió a la promulgación de la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC 221/2019) en el Senado, una iniciativa legislativa que elimina de forma definitiva la escala laboral de seis días de trabajo por uno de descanso (6×1). La ceremonia, dirigida por el titular del Senado y del Congreso Nacional, Davi Alcolumbre, formalizó la entrada en vigor del texto aprobado por ambas cámaras tras su ratificación parlamentaria. Esta medida garantiza el derecho a dos días de descanso semanal remunerado, preferentemente sábados y domingos, y establece la reducción de la jornada máxima sin reducción de salarios. La noticia es de gran relevancia para México y Latinoamérica, ya que sienta un precedente en la protección de los derechos laborales en la región.
Un día histórico para los trabajadores brasileños
Durante el acto institucional, el mandatario brasileño calificó el 16 de octubre como un día histórico y definió la medida como una conquista de la sociedad en su conjunto. Asimismo, el jefe de Estado llamó a la clase trabajadora a mantenerse organizada y vigilante para defender los derechos laborales frente a los intentos de sectores conservadores y empresariales por eliminarlos.
La victoria legislativa en el Senado se saldó con 75 sufragios favorables y solo un voto en contra en dos rondas de votación, tras haber obtenido el respaldo previo de la Cámara de Diputados en mayo. Este amplio margen refleja el consenso político en torno a la necesidad de mejorar las condiciones laborales en el país.
Detalles de la enmienda constitucional
El marco normativo aprobado fija un calendario de aplicación progresiva de la reducción horaria para garantizar la transición en el aparato productivo. Dos meses después de la promulgación constitucional, el límite legal de trabajo bajará de 44 a 42 horas semanales. Transcurrido un año adicional, se consolidará el tope definitivo de 40 horas semanales, con un límite de ocho horas diarias, manteniendo íntegra la remuneración de la fuerza de trabajo.
La reforma estructural, fijada como prioridad estratégica del Ejecutivo progresista, establece un tope definitivo de 40 horas semanales distribuidas en cinco días de trabajo y dos de descanso remunerado, resguardando de forma íntegra el salario de la fuerza laboral.
Impacto en la clase trabajadora
Estudios elaborados por el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE) proyectan que la eliminación de la escala 6×1 beneficiará de manera directa a 26,800,000 de trabajadores formales e informales que cumplían jornadas superiores a las 40 horas. La medida impacta de forma prioritaria a sectores históricamente precarizados donde predominaba el esquema 6×1, tales como el comercio, la hostelería y los servicios de alimentación.
Estos sectores, que a menudo emplean a trabajadores con bajos salarios y condiciones laborales difíciles, serán los principales beneficiados con la reducción de la jornada y la garantía de dos días de descanso. Se espera que esta medida mejore la calidad de vida de millones de familias brasileñas y reduzca la desigualdad social.
Contexto político y electoral
La promulgación del texto constitucional se concretó nueve días antes de la celebración de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, fijada para el 25 de octubre. En dicha contienda, el presidente Lula da Silva, al frente de la candidatura del Partido de los Trabajadores, se medirá en las urnas con el senador Flávio Bolsonaro, representante del Partido Liberal.
Este logro legislativo marca previamente un antecedente de avance para los derechos sociales de la clase obrera en la región, en paralelo a la contienda en la que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección. La medida es vista como un triunfo político para el oficialismo y un tema central en la campaña electoral.
Reacciones y celebración
Trabajadores y estudiantes celebraron en Río de Janeiro el fin de la escala 6×1 y respaldaron a Lula. Las calles de las principales ciudades brasileñas fueron escenario de manifestaciones de júbilo, donde los ciudadanos expresaron su apoyo a la medida y al gobierno que la impulsó.
Organizaciones sindicales y movimientos sociales han destacado la importancia de esta reforma, que consideran un paso fundamental hacia la justicia laboral en Brasil. Sin embargo, algunos sectores empresariales han expresado su preocupación por el impacto económico de la reducción de la jornada, aunque el gobierno ha asegurado que la transición será gradual y sostenible.
Implicaciones para Latinoamérica
La promulgación de esta enmienda constitucional en Brasil podría tener un efecto dominó en otros países de Latinoamérica, donde las condiciones laborales precarias y las largas jornadas son una realidad para millones de trabajadores. México, por ejemplo, ha discutido en los últimos años la necesidad de reformar su legislación laboral para reducir la jornada y mejorar los salarios.
Esta medida brasileña se suma a otros avances en la región, como la reducción de la jornada en Chile y las discusiones en Argentina y Colombia. La tendencia hacia la mejora de los derechos laborales en Latinoamérica se consolida con este tipo de reformas, que buscan equilibrar la productividad con el bienestar de los trabajadores.
Próximos pasos y desafíos
A pesar de la promulgación, el camino hacia la implementación total de la jornada de 40 horas no está exento de desafíos. El gobierno deberá garantizar que las empresas cumplan con la nueva normativa y que no se produzcan despidos o precarización como consecuencia de la reducción horaria. Además, será necesario adaptar la legislación secundaria y los convenios colectivos para reflejar los cambios.
El Ejecutivo ha anunciado que se implementarán mecanismos de fiscalización y apoyo a las pequeñas y medianas empresas para facilitar la transición. Asimismo, se espera que los sindicatos jueguen un papel clave en la vigilancia del cumplimiento de la ley y en la negociación de condiciones laborales más justas.
Conclusión
La promulgación de la enmienda constitucional que elimina la jornada 6×1 en Brasil representa un hito en la lucha por los derechos laborales en Latinoamérica. Con la presencia del presidente Lula da Silva, esta medida no solo beneficia a millones de trabajadores brasileños, sino que también envía un mensaje poderoso sobre la importancia de priorizar el bienestar de la clase trabajadora. En un contexto electoral clave, este logro podría influir en el debate regional sobre políticas laborales y sociales.

