La pasión por el deporte en vivo se está convirtiendo en un lujo. Para 2027, los aficionados británicos deberán desembolsar sumas considerablemente altas para asistir a algunos de los eventos deportivos más emblemáticos del país. Un día de cricket de las Ashes en Birmingham costará al menos 115 libras esterlinas (alrededor de 140 dólares), mientras que una entrada estándar para las finales individuales de Wimbledon no bajará de 255 libras (unos 310 dólares). En el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone, el acceso general para el día de la carrera partirá de 289 libras (350 dólares). Estas cifras, reveladas en un informe de la BBC, reflejan un aumento drástico en los costos de entrada a eventos deportivos de élite durante la década de 2020, a pesar de que la asistencia se mantiene sólida en la mayoría de los deportes.
Un aumento que indigna a los aficionados
El incremento en los precios de las entradas para las Ashes ha sido especialmente criticado. En 2023, la entrada más barata para un partido de prueba en Edgbaston costaba 65 libras; para 2027, el precio mínimo será de 115 libras, un aumento de 50 libras en solo cuatro años. En otros recintos como The Oval, los precios son aún más altos. Lee Hanlon, un aficionado al cricket que vive cerca de Edgbaston, ha decidido no asistir a las Ashes del próximo verano debido al aumento. “Es una locura”, dice. “Estoy enojado. Parece que muchos aficionados normales han quedado excluidos. Ahora solo van personas con dinero. El aumento es demasiado”.
En una encuesta realizada en el sitio web de BBC Sport, el 95% de los encuestados consideró que las entradas para las Ashes de 2027 son demasiado caras. Un portavoz de Edgbaston defendió los precios argumentando que “nuestros precios de entrada básicos coinciden aproximadamente con la inflación en comparación con la última vez que Australia visitó Edgbaston en 2023, pero como el resto del país, estamos lidiando con costos crecientes y tratando de gestionarlos donde podemos”.
Los costos operativos detrás de los precios
Organizar un evento deportivo de gran magnitud implica una serie de gastos que van desde servicios públicos, personal, tecnología, seguros y marketing. Mark Darbon, director ejecutivo de la R&A, que opera el Abierto de Golf, explica: “Los ingresos por entradas generan menos del 20% de nuestros ingresos totales del Abierto. Hemos visto una inflación de costos realmente significativa en los últimos años. Ahora nos cuesta un 25% más que hace cinco o seis años organizar el Abierto, lo que podría representar entre 10 y 12 millones de libras en costos incrementales. Tenemos que cubrir esos costos”.
Además, muchos eventos de prestigio y recintos nuevos incluyen una mayor proporción de entradas de hospitalidad, lo que puede encarecer las entradas estándar. Richard Flint, presidente de Seat Unique, una plataforma especializada en hospitalidad y entradas VIP, señala: “Estamos viendo cada vez más personas dispuestas a pagar por una experiencia especial en el deporte. Los palcos corporativos se están dividiendo en asientos individuales, por lo que se trata menos de llevar a 10 colegas y más de que una pareja o cuatro personas vayan juntas”.
La fragmentación de los derechos de televisión
Para los aficionados que prefieren ver desde casa, la situación no es más alentadora. La transmisión de deportes en vivo se ha convertido en una de las formas más confiables para que las empresas generen ingresos, y el deporte en vivo es una de las pocas industrias cuyo éxito financiero probablemente no se verá comprometido significativamente por la inteligencia artificial en los próximos años. Esto ha llevado a que más empresas compitan por los derechos de transmisión, lo que a su vez requiere que los fanáticos paguen múltiples suscripciones para ver todos los partidos.
Un aficionado al fútbol en el Reino Unido, por ejemplo, debe suscribirse a Sky Sports, TNT Sports, Amazon Prime y Premier Sports si quiere ver todos los partidos de la Premier League, la Champions League y la Scottish Premiership. Además, debe pagar una licencia de televisión anual para ver otros partidos en la BBC e ITV. Sin aprovechar ofertas especiales, otros deportes pueden requerir aún más suscripciones y más dinero.
Pete Oliver, CEO de mercados de crecimiento de DAZN, una plataforma global de streaming deportivo, comenta: “Ciertamente ayuda cuando puedes decirle a un aficionado que solo necesita comprar una suscripción para ver todo en un deporte. Si un deporte está muy fragmentado, diríamos que no será una gran propuesta para el aficionado y probablemente no sea una gran perspectiva comercial para nosotros”.
¿Hacia dónde va el modelo?
En algunos deportes, como el fútbol de la Premier League, el dinero que los clubes y ligas obtienen por los derechos de televisión es su principal fuente de ingresos, pero se ha estancado en cierta medida en los últimos años. Los broadcasters no necesariamente están pagando costos significativamente más altos por los derechos, pero los aficionados siguen pagando más para ver. La mayor competencia, los crecientes costos operativos y un modelo financiero incierto a largo plazo juegan un papel.
Pierre Maes, autor y consultor en derechos de medios deportivos, advierte: “Creo que a corto plazo, los aficionados que no recurran a soluciones ilegales pagarán más para ver deporte. Pero hemos alcanzado una especie de techo: la gente tiene que pagar mucho y sabemos que precios más altos y más fragmentación conducen a más piratería. La gente parece no tener obstáculo moral para usar la piratería. Se puede decir que eso es malo y que es robo, pero la realidad es que a la gente no le importa”. Maes sugiere que la industria musical enfrentó un problema similar y que, a largo plazo, la solución podría ser una plataforma unificada de deportes, similar a Spotify. “De lo contrario, los deportes perderán a sus aficionados y perderán su atención”, concluye.
El impacto en los aficionados de LATAM
Aunque el artículo se centra en el Reino Unido, la tendencia alcista en los precios de las entradas y la fragmentación de los derechos de transmisión es global. En América Latina, los aficionados también enfrentan aumentos significativos para asistir a eventos deportivos y múltiples suscripciones para verlos por televisión. La experiencia británica sirve como un espejo de lo que podría suceder en la región si no se toman medidas para equilibrar la rentabilidad con la accesibilidad.
La pregunta clave es si el deporte de élite seguirá siendo accesible para las masas o si se convertirá en un privilegio reservado para unos pocos. Mientras los organizadores argumentan que los costos operativos justifican los precios, los aficionados sienten que están siendo excluidos. El equilibrio entre la sostenibilidad financiera y la pasión de los seguidores es delicado, y las decisiones que se tomen en los próximos años definirán el futuro del deporte como fenómeno social.

