Cortesía

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha exigido este miércoles a Rusia más información sobre el supuesto brote de peste neumónica en la provincia siberiana de Irkutsk, donde al menos 189 personas permanecen en cuarentena y una investigadora de 27 años falleció el pasado 2 de octubre. La falta de transparencia de Moscú ha generado alarma internacional, mientras la embajada de Estados Unidos en Rusia emitió una alerta a sus ciudadanos y el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que la situación podría ser “más grave de lo que pensamos”.

Una muerte y cuarentena masiva en Irkutsk

El origen de la crisis se remonta al 2 de octubre, cuando Daria Shipilova, una investigadora de 27 años del Instituto contra la Peste de Irkutsk, falleció a causa de una infección cuyo patógeno las autoridades rusas no han identificado. La científica había estado conectada a un respirador varios días antes. Tras su muerte, al menos 189 personas que tuvieron contacto con ella fueron hospitalizadas y puestas bajo observación por el Servicio Federal de Seguridad (FSB).

Las autoridades locales han hablado de “una infección particularmente peligrosa”, pero Moscú asegura que no se ha registrado “ningún caso de enfermedad peligrosa” en la región. Esta contradicción ha llevado a la OMS a solicitar información adicional para esclarecer “la neumonía grave, identificar el patógeno que motivó las medidas de salud pública y aclarar las informaciones de los medios sobre un segundo empleado afectado por una neumonía de causa indeterminada”, según declaró el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La respuesta rusa y las dudas internacionales

Tedros informó que las autoridades sanitarias rusas han respondido que “no se ha registrado recientemente ningún caso de peste en la región de Irkutsk” y que llevaron a cabo una investigación epidemiológica, aplicaron medidas de prevención y sometieron a pruebas a los contactos identificados. “No se detectaron patógenos de alto riesgo”, señaló el máximo responsable de la agencia de la ONU.

Sin embargo, la falta de detalles concretos ha generado escepticismo. El biólogo y profesor del Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), Kevin Esvelt, manifestó en su cuenta de X: “Las autoridades rusas seguramente han secuenciado el patógeno de Irkutsk, pero se niegan a identificarlo. El confinamiento físico indica que no puede controlarse con antibióticos profilácticos, lo que implica una resistencia diseñada o que no es peste en absoluto”. Esvelt enfatizó que “nada de esto significa que el patógeno vaya a ser pandémico”, pero remarcó que la realidad “puede ser vergonzosa para el Kremlin”, sin descartar que fuera algún tipo de experimento.

Alerta de Estados Unidos y reacciones políticas

La embajada de Estados Unidos en Moscú emitió el lunes una alerta a sus ciudadanos en Rusia por la crisis sanitaria de Irkutsk. “Tenemos conocimiento de informaciones de prensa procedentes de la región de Irkutsk sobre un caso sospechoso de peste neumónica que resultó en el fallecimiento de una persona, así como de las medidas de cuarentena y el cierre de hospitales en dicha ciudad”, recoge el aviso. No obstante, Washington aconseja no visitar Rusia por otros motivos ajenos a este caso de peste, como el riesgo de detención arbitraria.

El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló el martes: “Obviamente, corresponde a Rusia compartir más información con el resto del mundo. (…) Quizá sea algo más grave de lo que pensamos. No lo sabemos, pero creo que sería imprudente, dado lo limitada que sigue siendo la información de que disponemos, especular en este momento”. Por su parte, el presidente Donald Trump indicó el martes a periodistas de la Casa Blanca que tiene una “conversación pendiente” con Vladímir Putin para abordar el asunto. “Probablemente podremos informar sobre ello mañana”, señaló.

¿Qué es la peste neumónica?

Un medio local ruso, Liudi Baikala, ha revelado que los médicos de Irkutsk apuntan a un caso de peste neumónica. Esta es una variante de la peste que ataca a los pulmones, a diferencia de la bubónica, que afecta a los ganglios, o de la septicémica, que invade la sangre. Causada por la bacteria Yersinia pestis y propagada por pequeños mamíferos y pulgas, cada año provoca miles de casos en África, América y Asia. Su periodo de incubación es corto, de dos a seis días, y si no es tratada con antibióticos es mortal: la tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 100%, según la OMS.

La peste neumónica puede transmitirse de persona a persona a través de gotículas respiratorias, lo que la hace especialmente peligrosa en entornos cerrados. De ahí que las autoridades rusas hayan optado por la cuarentena de contactos y el cierre de hospitales, medidas que no se explican si se tratara de una neumonía común.

El contexto de desinformación y bulos

La falta de información oficial ha alimentado la difusión de bulos. Ningún medio ruso, ni local ni federal, y tampoco las autoridades han mencionado nada acerca de una segunda víctima de peste. Sin embargo, el tabloide británico Daily Mail ha publicado, sin ofrecer ningún detalle, que hay un segundo fallecido, según “medios locales”.

El Kremlin ha utilizado reiteradamente teorías sobre la red de laboratorios de investigación biológica que Estados Unidos financia en Ucrania y que colaboran en la vigilancia y prevención de enfermedades infecciosas, con el fin de justificar la invasión del país vecino. Según esa narrativa, estos centros desarrollaban armas biológicas capaces de seleccionar genéticamente a sus víctimas y de ser dispersadas sobre Rusia mediante drones. Estas acusaciones nunca han sido probadas.

La obligación de transparencia según el reglamento sanitario internacional

Seis años después de la pandemia de coronavirus que golpeó al mundo, la OMS recuerda en su comunicado que el intercambio de información “completa, transparente y a tiempo” es una obligación establecida en el reglamento sanitario internacional, además de una medida “fundamental para esclarecer las informaciones contradictorias y hacer una evaluación precisa de los posibles riesgos para la salud pública”.

La organización insta a Rusia a proporcionar datos concretos sobre el patógeno, las pruebas realizadas y el estado de los contactos. Hasta ahora, la respuesta rusa ha sido genérica y no ha permitido disipar las dudas.

Implicaciones para América Latina y México

Aunque el brote se encuentra en Siberia, la interconexión global y la experiencia de la pandemia de COVID-19 subrayan la importancia de la vigilancia epidemiológica. La OMS ha señalado que cualquier patógeno con potencial de transmisión respiratoria debe ser monitoreado de cerca. Para México y América Latina, la falta de transparencia en un país con vasto territorio y laboratorios de alta contención es una señal de alerta.

Las autoridades sanitarias de la región, como la Secretaría de Salud de México y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), mantienen protocolos de alerta ante enfermedades infecciosas emergentes. Si bien no hay riesgo inmediato, el principio de precaución y la cooperación internacional son clave para prevenir posibles brotes.

La comunidad científica internacional sigue de cerca la evolución del caso, mientras espera que Rusia cumpla con sus obligaciones internacionales y proporcione la información necesaria para evaluar los riesgos reales. La opacidad solo alimenta la incertidumbre y dificulta una respuesta coordinada.

Por Editor

Deja un comentario