Tareas perfectas, aprendizaje incierto: el nuevo reto de la IA en las aulas mexicanas

Un estudiante puede utilizar inteligencia artificial para crear en segundos un ensayo, resolver un ejercicio o estructurar una presentación. La tecnología ofrece nuevas posibilidades para aprender, investigar y desarrollar ideas; sin embargo, su rápida adopción también está cambiando una pregunta fundamental para las escuelas: ¿cómo comprobar qué aprendió realmente un alumno?

Para EduPraxis Global, encuentro internacional de investigación, innovación y praxis educativa que se realizará el 10 de octubre en el Hotel Courtyard by Marriott de la Ciudad de México, este escenario exige actualizar la manera en que se enseña y evalúa, además de fortalecer la capacitación para aprovechar el potencial de la IA con objetivos pedagógicos claros.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Usos y Percepciones de la Inteligencia Artificial Generativa en la Educación Superior en México (ENIAG 2025), 66% de los estudiantes y 60% de los docentes utilizan IA generativa semanalmente. Sin embargo, apenas 15% de los estudiantes y 46% de los profesores ha recibido formación sobre estas herramientas.

“La IA puede convertirse en una gran aliada para aprender, explorar ideas, recibir retroalimentación y resolver problemas. El desafío para la educación está en evolucionar junto con ella. Si podemos generar un ensayo en segundos, evaluar únicamente el resultado final nos dice cada vez menos sobre la comprensión, el razonamiento y las decisiones que tomó el estudiante durante el proceso”, advirtió Rocío del Carmen Cuadros, fundadora y directora de EduPraxis Global.

Este cambio abre la puerta a evaluar de otra manera, se debe observar cómo el alumno construye un argumento, qué fuentes consultó, cómo verifica información, cómo explica sus decisiones y de qué manera utiliza la IA para llegar a una respuesta.

En este contexto, la escritura propia sigue siendo clave para ejercitar la memoria y desarrollar argumentos propios. La IA puede potenciar este proceso con nuevas perspectivas y retroalimentación, siempre que el estudiante mantenga un papel activo en su aprendizaje.

El mismo principio aplica a otras tecnologías. La realidad virtual y aumentada, por ejemplo, ha mostrado potencial para favorecer la comprensión, retención y participación cuando existe una estrategia educativa detrás de su incorporación.

El reto de la educación está en avanzar al ritmo de la innovación y formar a estudiantes y a docentes para utilizar nuevas tecnologías, adaptar la manera de evaluar y asegurar que las herramientas amplíen las posibilidades de aprender.

Por Editor

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