El drama familiar islandés ‘El amor que permanece’ (‘The Love That Remains’), dirigido por Hlynur Pálmason, ya está en cartelera en México. La cinta, que fue seleccionada para representar a Islandia en la 98.ª entrega de los Premios Óscar en la categoría de Mejor Película Internacional, cuenta con una protagonista muy especial: Panda, la lomita que se convirtió en la revelación del Festival de Cannes 2025 al ganar la Palm Dog por su actuación.
La historia gira en torno a un accidente infantil: dos niños juegan con arcos y flechas y una de ellas se incrusta en el pecho de uno de ellos. Detrás y alrededor de este suceso se desarrolla la narrativa de una separación que afecta a una familia conformada por los dos padres, sus tres pequeños hijos y Panda, la mascota.
Después de haber dirigido la prestigiada película ‘Godland’, el realizador islandés Hlynur Pálmason vuelve a la pantalla grande con este drama que recurre por momentos al realismo mágico para mostrar el rumbo que toman los proyectos de vida de una pareja que no puede continuar unida. Apoyándose en la naturaleza que rodea a la zona rural y marítima del relato, el director pone especial énfasis en la masculinidad en crisis cuando el padre deja de ser la figura proveedora y protectora de su hogar.
Magnus (Sverrir Gudnason), un marinero a quien de cariño le dicen Maggi, se desenvuelve con inmadurez porque nunca se imaginó en esa posición y se niega a aceptar su presente. Para colmo de males, él cree que todavía es posible salvar su matrimonio y volver a encender la llama del amor, según su ideal sobre este sentimiento. Todo lo contrario ocurre con Anna (Saga Garðarsdóttir), una mujer decidida a divorciarse. Está en la disposición para que su expareja siga cerca de los chicos, de la perra y sea el papá que siempre ha sido, pero no bajo el mismo techo ni con esperanzas de reconciliación. Ella, además de ser una madre, es una artista visual que trabaja con metales oxidados y quiere enfocarse en su obra creativa.
¿Qué opina Panda sobre lo que sucede en su núcleo? Si bien no habla, aunque tampoco ladra mucho, sabe dónde y con quién debe estar. De raza pastor islandés, la integrante canina asume su rol en medio del conflicto posicionándose como una compañera que olfatea la importancia de su presencia conforme van desarrollándose algunos eventos. Por algo fue la ganadora de la Palm Dog en Cannes.
La película no está exenta del dato para la trivia cinéfila: los tres menores que fungen como reto de la trama aportan una capa adicional de complejidad emocional a la historia. ‘El amor que permanece’ ya se encuentra disponible en cines mexicanos, ofreciendo una mirada íntima y naturalista sobre la ruptura, la paternidad y la lealtad incondicional de una mascota.

