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miércoles, 4 de noviembre de 2026
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Devastación en la Guaira: cadáveres apilados tras terremotos

Un reportero de BBC Mundo regresa a La Guaira y describe la magnitud de la destrucción tras dos terremotos que dejaron cadáveres apilados y una ciudad en ruinas.

Por Editor2 min de lectura0 comentarios
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Imagen ilustrativa
Imagen ilustrativa

El regreso a una ciudad devastada

Desde La Guaira, el reportero de BBC Mundo Norberto Paredes describe la magnitud de la destrucción tras dos terremotos que transformaron su ciudad natal en cuestión de segundos. Lo que alguna vez fue un puerto vibrante y lleno de vida ahora es un paisaje de escombros, polvo y silencio interrumpido por el llanto de los sobrevivientes.

La primera impresión: el olor a muerte

Al llegar, lo primero que golpea es el olor. Un hedor denso que se mezcla con el polvo de los edificios derrumbados. Las calles, antes llenas de comercios y bullicio, ahora son escombros apilados. Los cuerpos, muchos aún sin identificar, yacen en las aceras, cubiertos con sábanas improvisadas. La ayuda humanitaria tarda en llegar, y los pocos equipos de rescate trabajan sin descanso, pero la magnitud de la tragedia supera cualquier capacidad de respuesta.

La transformación en segundos

Paredes recuerda el momento exacto en que la tierra tembló. “Estaba en Caracas, a unos 30 kilómetros, y sentí el movimiento. Supe de inmediato que La Guaira había sido golpeada. Cuando logré llegar, horas después, no reconocía nada. Mi casa, la escuela donde estudié, la plaza donde jugaba de niño… todo era un montón de ruinas.”

Cadáveres apilados y la lucha por la supervivencia

Los hospitales colapsaron. Las morgues, abarrotadas. Los cuerpos se apilan en las calles, esperando ser identificados y sepultados. Los sobrevivientes deambulan entre los escombros, buscando a sus seres queridos. “Hay familias enteras desaparecidas”, dice Paredes con la voz quebrada. “La desesperación es palpable. No hay agua, no hay electricidad, y el saqueo ha comenzado en algunas zonas.”

La respuesta del gobierno y la solidaridad ciudadana

El gobierno venezolano ha declarado el estado de emergencia, pero los recursos son limitados. Mientras tanto, la solidaridad entre los vecinos se ha convertido en el único sostén. “La gente comparte lo poco que tiene: agua, comida, un lugar donde dormir. Pero la ayuda internacional aún no llega de manera significativa”, lamenta el reportero.

El impacto humano y la incertidumbre

Más allá de las cifras de muertos y heridos, está el trauma colectivo. “La Guaira era un lugar de esperanza para muchos, un puerto que conectaba a Venezuela con el mundo. Ahora es un cementerio”, reflexiona Paredes. La reconstrucción será larga, pero la herida emocional tardará aún más en sanar.