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Hace tres décadas, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el Convenio 177, un instrumento histórico que buscaba equiparar los derechos de los trabajadores a domicilio con los de los asalariados tradicionales. Sin embargo, a 30 años de su creación, millones de trabajadoras del hogar en India aún enfrentan condiciones precarias y luchan por el reconocimiento pleno de sus derechos laborales.

El Convenio 177: un hito en el trabajo a domicilio

El 20 de junio de 1996, la OIT aprobó el Convenio 177, que establece que los trabajadores a domicilio deben recibir el mismo trato que otros empleados en términos de condiciones de trabajo, seguridad social y protección contra la discriminación. Este convenio fue un avance significativo para visibilizar a un sector históricamente marginado, compuesto mayoritariamente por mujeres en países en desarrollo.

La realidad en India

En India, se estima que más de 40 millones de personas trabajan desde sus hogares, principalmente en actividades como confección textil, ensamblaje de productos y procesamiento de alimentos. La mayoría son mujeres que enfrentan bajos salarios, largas jornadas y nula protección social. A pesar de que India ratificó el Convenio 177 en 2017, la implementación ha sido limitada.

Organizaciones como la Asociación de Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA) han liderado la demanda de leyes que garanticen salario mínimo, acceso a salud y seguridad laboral. “Hemos esperado 30 años para que se cumpla lo prometido. Queremos ser reconocidas como trabajadoras, no como ayudantes invisibles”, declaró una líder sindical en Nueva Delhi.

Desafíos persistentes

Entre los principales obstáculos destacan:

  • Falta de registro oficial de trabajadores a domicilio.
  • Dificultad para hacer cumplir las normas laborales en espacios privados.
  • Precariedad en cadenas de subcontratación.
  • Escasa conciencia sobre derechos laborales entre las propias trabajadoras.

El papel de la tecnología

La digitalización ha abierto nuevas oportunidades, pero también riesgos. Plataformas de trabajo remoto pueden facilitar la conexión con empleadores, pero también perpetuar la informalidad. Expertos sugieren que la tecnología debe ir acompañada de marcos regulatorios claros.

Una deuda pendiente

A tres décadas del Convenio 177, la brecha entre la norma y la realidad sigue siendo enorme. La pandemia de COVID-19 agravó la situación, al aumentar la demanda de trabajo a domicilio sin mejoras en las condiciones. Para las trabajadoras indias, la igualdad de derechos no es solo una demanda legal, sino una cuestión de dignidad.

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Por Editor

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