Anoche escribí un artículo sobre una gran razón por la que los robotaxis no reemplazarán la propiedad de autos en un grado significativo. Hay otra razón importante, relacionada con la anterior, que un lector señaló y explicó bien, y que otros lectores respaldaron con comentarios adicionales.
La comodidad del auto propio
El auto personal ofrece una disponibilidad inmediata y privacidad que los robotaxis difícilmente igualarán. No necesitas esperar, no compartes espacio con extraños y puedes dejar pertenencias dentro. En ciudades de América Latina, donde la confianza en servicios compartidos es menor, esto pesa aún más.
Costos ocultos y percepción de valor
Si bien los robotaxis podrían ser más baratos por viaje, la propiedad de un auto se percibe como una inversión a largo plazo. Muchos conductores valoran la libertad de usar su vehículo sin restricciones de horario o disponibilidad. Además, el mantenimiento y seguro de un robotaxi podrían trasladarse al usuario final.
Hábitos arraigados y cultura automotriz
En México y LATAM, el auto es símbolo de estatus e independencia. Cambiar a un servicio de movilidad compartida implica un cambio cultural profundo. Las generaciones mayores, en particular, se resisten a ceder el control de su transporte.
Infraestructura y regulación
La adopción masiva de robotaxis requiere inversiones en infraestructura vial, conectividad y marcos legales. En muchas regiones de LATAM, esto aún está lejos. La falta de regulación clara y la desigualdad en el acceso a internet son barreras adicionales.
Conclusión
Aunque los robotaxis ofrecerán ventajas en eficiencia y reducción de emisiones, no reemplazarán por completo a los autos propios. La combinación de factores emocionales, prácticos y económicos mantendrá al vehículo personal como opción preferida para muchos.
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