Ciudad de México, 27 de abril de 2026.- Más del 70% de los niños en México accede a redes sociales desde edades tempranas, según la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales. Mientras las infancias dominan los trends virales, los nombres de influencers y las canciones del momento, muchos desconocen los pasatiempos, las tradiciones y las historias que construyeron a su propia familia. En el marco del Día del Niño, una tendencia emergente busca darle la vuelta a esta realidad: convertir la historia familiar en una experiencia emocional, divertida e interactiva que fortalezca el sentido de identidad desde la infancia.
De acuerdo con especialistas, el fenómeno no es menor. La inmersión digital ha desplazado espacios de convivencia y transmisión oral que antes eran naturales en los hogares mexicanos. Sin embargo, lejos de satanizar la tecnología, nuevas plataformas como FamilySearch están aprovechando las mismas herramientas digitales para reconectar a los niños con sus raíces. Lo que antes implicaba largas búsquedas en archivos físicos o preguntar a los abuelos de manera esporádica, hoy puede comenzar desde un celular, con mapas interactivos, árboles genealógicos colaborativos y juegos de descubrimiento que capturan la atención de los más jóvenes.
Rodolfo Derbez, encargado de Relaciones Institucionales de FamilySearch, explica que “el proceso de descubrimiento se convierte en una experiencia lúdica y significativa. Investigar nombres, reconstruir árboles genealógicos o escuchar anécdotas familiares no solo fortalece los vínculos intergeneracionales, sino que también estimula habilidades como la memoria, la empatía y el pensamiento crítico”. En un país como México, donde la riqueza cultural y familiar está profundamente arraigada, esta práctica cobra un valor especial: permite que los niños entiendan de dónde vienen, conozcan datos curiosos de sus apellidos y conecten con tradiciones que de otra forma podrían perderse en la vorágine digital.
La búsqueda de identidad en un mundo que se mueve a una velocidad inalcanzable es una necesidad cada vez más urgente. Para muchos niños, conocer sus raíces no solo implica entender su historia familiar, sino también responder preguntas fundamentales: ¿por qué celebramos ciertas fechas?, ¿qué significan nuestros nombres?, ¿cómo era la vida de mis bisabuelos? Estas respuestas, cuando se integran de manera lúdica, impactan directamente en el autoconocimiento, el sentido de pertenencia y la construcción de una identidad sólida en medio del ruido digital.
En este Día del Niño, la invitación es clara: más allá de los regalos materiales, regalar historias. Sentarse con los hijos a explorar un árbol genealógico, escuchar grabaciones de voz de los abuelos o simplemente contar anécdotas de la infancia de los padres puede ser el mejor antídoto contra la desconexión generacional. La tecnología, bien utilizada, no tiene por qué ser enemiga de la memoria familiar; al contrario, puede convertirse en el puente que una a las generaciones y les devuelva a los niños el orgullo de saber quiénes son.

