• marzo 30, 2023

Nuestras Aficiones

porEditor

Ene 31, 2022 ,

Para Roberto Jenkins: La vida nos lleva a buscar y convivir con personas que comparten nuestras mismas aficiones, nuestros mismos gustos y posturas ante aspectos serios y no tan serios de nuestra existencia. Cuántas grandes y duraderas amistades se han hecho después de un fin de semana de pesca, de cacería o de practicar algún deporte o pasatiempo que nos lleva a asistir a eventos en los que como nosotros, concurren personas con gustos similares. Una exposición de arte, la presentación de un libro, un torneo de pesca, tocar en una banda de rock o el curso de cocina que te pueda convertir en un maestro del asado o en un gran amasador de panes y pastas. De hecho las aficiones saben mejor si se comparten con alguien que habla nuestro mismo idioma.

Siempre he tenido y vivido aficiones, algunas desde mi infancia y continuaré en ellas lo que me resta de vida, y en otras, las he dejado porque hay que dedicarles mucho tiempo y ese es uno de los elementos más escasos de nuestra pobre humanidad.

Practico la pesca desde hace muchos años, no con la regularidad que me gustaría, porque cambie mi domicilio de la costa a la ciudad, pero si con la muy grata compañía de los mejores pescadores de las comunidades costeras de Jalisco, gente maravillosa y buena que me enseñaron muchos trucos y artes para capturar buenos peces. En verdad es excitante levantarse con toda la energía y actitud antes de las cinco de la mañana con tu señuelos que ya habías preparado la noche anterior, revisado tus cañas y recibir el amanecer con una gran ilusión por ir a pescar el dorado más grande, el atún más poderoso o el pez vela que salta del agua hacia el cielo luchando por su vida y su libertad. Vaya que la pesca deja emociones, recuerdos y sobre todo hazañas, muchas veces magnificadas más allá de toda realidad, pero a los ojos de un pescador, así se ven sus capturas, como las más grandes y únicas del mundo.

Es parte de lo que hace a la pesca una afición fuerte, diríamos atávica y poderosa qué te hace regresar y regresar muchas veces, porque siempre esperas algo diferente, siempre está presente y en disputa el azar contra tu habilidad para dominar a las enormes criaturas marinas que están ahí para ser capturadas por los buenos y a veces no tan buenos pescadores.

Las aficiones nos hacen vivir sueños, esperanzas y sus recuerdos nos hermanan con nuestros amigos y quedan en nuestra memoria de manera indeleble y esas experiencias se las transmitimos a nuestros seres más queridos, que muchas veces también siguen las aficiones de sus padres.

Las buenas aficiones son las que hacen que te fluya la adrenalina, que la emoción llene tu cuerpo y se represente con un temblor de manos al tomar la caña y sentir el impacto de la captura, eso te hace terminar el día pleno, sin depresión ni insomnio, sin estrés e incluso hace que olvides las enfermedades sí es que las tienes. Así de grande es el poder de las aficiones y las sonrisas que nos producen.

Creo firmemente que la  pesca y cualquier otra afición bien practicada, destierran la tristeza, te renuevan y te preparan para dar todas las batallas con la frente en alto y la mente abierta para entender y poder superar lo sórdido y podrido de este mundo y en particular de nuestro País, que dicho sea de paso, cada día esta peor. Por ello, mi querido Roberto, vivimos actualmente intensas luchas compartidas, pero seguro estoy que pronto saldrá el sol y podrás volver a tu pasión que es practicar con pleno dominio y gran gusto el arte de la pesca y el mundo maravilloso de aquellos que la viven como tú y que inician el día muy temprano, con ese olor de la mañana cuando vamos saliendo del muelle hacia el inmenso mar azul en busca del Marlín que nos espera para esa batalla épica que vamos a librar para salir adelante y de pie, para tener algo bueno, muy bueno que contar a quien quiera escucharnos.

Por Carlos Román.

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