La representante demócrata por Illinois, Delia Ramirez, ha anunciado un plan para introducir una nueva legislación que ponga fin al programa de torres de vigilancia a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos. La propuesta surge días después de la publicación de una investigación de MIT Technology Review titulada “Dying on Camera” (“Muriendo ante la cámara”), que analizó las muertes ocurridas en la frontera cerca de una o más de estas torres. La investigación encontró que casi una de cada cuatro muertes analizadas entre 2015 y principios de 2026 ocurrió dentro del rango publicitado de las torres. También reveló que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no lleva un registro de estas muertes ni de otras métricas sobre el éxito o fracaso de las torres.
Una legislación para desmantelar la vigilancia fronteriza
La legislación, denominada Reimagining Safety Act (Ley para Reimaginar la Seguridad), fue desarrollada en consulta con grupos comunitarios y representantes locales y estatales. Las organizaciones de defensa Just Futures Law, enfocada en derechos de los inmigrantes y justicia racial, y Mijente, que se describe como un “vehículo para construir poder político latinx independiente”, ayudaron a dar forma a los llamados para terminar con el programa de torres fronterizas, tras un informe conjunto que publicaron a principios de este año sobre la tecnología utilizada por ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).
La legislación pretende ser parte de una propuesta más amplia para reemplazar el Departamento de Seguridad Nacional con un nuevo Departamento de Seguridad Comunitaria, mientras se trasladan las funciones de CISA, FEMA, TSA y aduanas a otras agencias federales existentes. La oficina de Ramirez aún no ha publicado el texto de la legislación propuesta, pero ha indicado que lo hará en las próximas semanas.
Contexto de creciente apoyo público
Ha habido un creciente apoyo público para abolir ICE tras las visibles operaciones de aplicación de la ley de la segunda administración Trump en ciudades estadounidenses, la expansión de su aparato de detención y los tiroteos por parte de agentes de ICE y CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza). El fin de semana pasado, Wilber Rafael Garcés Pérez, un repartidor, recibió un disparo por la espalda por parte de un agente de ICE en Austin, Texas.
Sin embargo, para Ramirez, abolir solo ICE no es suficiente. En una conferencia de prensa celebrada en Chicago el miércoles, Ramirez declaró: “No hay duda de que el DHS debe ser desmantelado. Necesitamos proporcionarles una hoja de ruta sobre cómo hacerlo”.
Desafíos legislativos y antecedentes
No es la primera vez que se presenta un proyecto de ley para desmantelar el Departamento de Seguridad Nacional, pero propuestas anteriores no han avanzado mucho. Esta propuesta también enfrentará una batalla cuesta arriba en el Congreso, donde incluso algunos demócratas favorecen reformar en lugar de desmantelar por completo la organización. Ramirez, sin embargo, forma parte tanto del comité de la Cámara que supervisa el departamento como del subcomité de ciberseguridad del Comité de Seguridad Nacional, donde es la miembro de mayor rango.
“Estamos limitando la vigilancia estatal, frenando los abusos ilegales de datos y conteniendo la aplicación militarizada. Estamos comenzando el proceso de establecer un sistema de inmigración civil separado”, dijo Ramirez.
El DHS y la CBP no ofrecieron una respuesta inmediata para comentar.
Implicaciones tecnológicas y de derechos civiles
El programa de torres de vigilancia, que ha costado más de mil millones de dólares, ha sido criticado por su falta de efectividad y por el impacto en las comunidades fronterizas. La investigación de MIT Technology Review subraya la necesidad de una mayor transparencia y rendición de cuentas en el uso de tecnologías de vigilancia. La propuesta de Ramirez no solo busca eliminar las torres, sino también sentar las bases para un enfoque más humano y menos militarizado de la seguridad fronteriza.
La discusión sobre el futuro de la vigilancia fronteriza se enmarca en un debate más amplio sobre el equilibrio entre seguridad nacional y derechos civiles, un tema central en la era digital. Mientras tanto, la comunidad tecnológica y los defensores de la privacidad observan de cerca el desarrollo de esta legislación, que podría sentar un precedente para el uso de tecnologías de vigilancia en otros contextos.

