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Un nuevo informe anual sobre la salud del planeta revela que la actividad humana sigue empujando a la Tierra más allá de los niveles seguros de calor, contaminación y otras condiciones, tanto para nuestra especie como para millones de otras. El Planetary Health Check, publicado el lunes por el Laboratorio de Ciencias de los Límites Planetarios del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) en Alemania, muestra que siete de los nueve límites químicos y físicos que debemos respetar para mantener la habitabilidad del planeta se encuentran en sus peores valores registrados desde que los científicos los concibieron en 2009.

¿Qué son los límites planetarios?

Los límites planetarios son una suerte de sistema de soporte vital para la Tierra. Definidos por primera vez en 2009 por un grupo de científicos liderados por Johan Rockström, identifican nueve procesos críticos que regulan la estabilidad del sistema terrestre. Mantenerse dentro de estos límites es crucial para preservar el entorno al que nos hemos adaptado durante milenios.

Cuando se publicó el primer Planetary Health Check en 2023, se encontró que las acciones humanas, desde la quema de combustibles fósiles hasta el uso excesivo de fertilizantes, habían empujado al planeta más allá de seis de los nueve límites. El año pasado se rebasó un séptimo: la acidificación de los océanos.

Los límites rebasados en 2026

El informe de este año confirma que siete límites están en zona de riesgo creciente. Estos son los más críticos:

  • Concentración de dióxido de carbono: alcanzó un récord de 426 partes por millón (ppm), en comparación con las 280 ppm previas a la revolución industrial y las 350 ppm que muchos científicos consideran un límite seguro (superado en 1987).
  • Acidificación de los océanos: el aumento de CO2 absorbido por los mares reduce el pH del agua, dificultando la formación de conchas y corales.
  • Flujos de fósforo y nitrógeno: el uso excesivo de fertilizantes provoca floraciones de algas tóxicas en ríos y mares.
  • Contaminación química: plásticos, DDT y sustancias perfluoroalquiladas (PFAS) se acumulan en las cadenas alimenticias.
  • Cambio climático: las temperaturas globales superarán el objetivo de 1.5 °C del Acuerdo de París, según reconoció la ONU este mes.
  • Pérdida de biodiversidad: la extinción de especies continúa a un ritmo alarmante.
  • Cambio en el uso del suelo: la deforestación y la urbanización alteran los ecosistemas.

Los dos límites que aún se mantienen

Solo dos de los nueve límites permanecen intactos: la destrucción de la capa de ozono y la contaminación por aerosoles en la atmósfera.

El ozono muestra un claro progreso gracias al éxito del Protocolo de Montreal, que eliminó gradualmente las sustancias que dañan la capa protectora. Las emisiones de aerosoles han disminuido globalmente, en parte por los esfuerzos para reducir la contaminación del transporte marítimo, aunque siguen siendo altas en algunas regiones.

Implicaciones para América Latina

Los límites planetarios no son un concepto abstracto; sus efectos ya se sienten en América Latina. La acidificación de los océanos amenaza los arrecifes de coral en el Caribe y el Pacífico, afectando la pesca y el turismo. La deforestación en la Amazonía contribuye al cambio en el uso del suelo y a la pérdida de biodiversidad. Además, la contaminación por plásticos y agroquímicos impacta la salud de las comunidades y los ecosistemas locales.

El informe subraya la necesidad de acciones urgentes. “No tenemos el lujo del tiempo, pero sí tenemos el conocimiento, la capacidad y las soluciones para cambiar el rumbo”, afirmó Johan Rockström, director del PIK y coautor del informe.

¿Qué sigue?

Los autores del informe instan a mantener el impulso en los límites donde se avanza y revertir la tendencia en los que no. La próxima década será crucial para evitar cambios irreversibles. La ciencia es clara: solo manteniéndonos dentro de los límites planetarios podremos asegurar un futuro próspero y habitable para todos.

Por Editor

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