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La comunidad agrícola de Kenscoff, ubicada en las afueras de Puerto Príncipe, Haití, fue escenario de dos de los ataques más letales registrados en el país en los últimos años. Los asaltos, perpetrados por la pandilla Viv Ansanm el 7 de julio y el 23 de agosto, dejaron un saldo de 164 personas fallecidas, según confirmó un informe independiente difundido esta semana. El documento señala que la gravedad de la masacre no solo responde a la violencia del grupo criminal, sino también a una serie de fallas institucionales que incluyen la falta de respuesta de las autoridades y un recorte drástico en el personal de seguridad asignado a la zona.

Un informe que expone la negligencia estatal

El informe, elaborado por una comisión independiente de derechos humanos, detalla que la comunidad de Kenscoff había advertido en múltiples ocasiones sobre el aumento de amenazas por parte de la pandilla Viv Ansanm. A pesar de ello, la custodia policial en el área se redujo en aproximadamente un 60% en los meses previos a los ataques. Esta decisión, tomada en medio de un contexto de creciente violencia, dejó a la población prácticamente indefensa.

“La falta de respuesta de las autoridades fue evidente. Las llamadas de auxilio de los residentes no fueron atendidas a tiempo, y cuando finalmente llegó el apoyo, la masacre ya se había consumado”, señala el documento. El informe también critica la ausencia de una estrategia preventiva que pudiera haber mitigado el impacto de los ataques.

El modus operandi de la pandilla Viv Ansanm

La pandilla Viv Ansanm, conocida por su brutalidad y por controlar varias zonas de Puerto Príncipe, ha extendido su influencia hacia áreas rurales como Kenscoff. Según testigos, los atacantes ingresaron a la comunidad en horas de la madrugada, incendiando viviendas y disparando contra civiles que intentaban huir. La falta de presencia policial permitió que los agresores actuaran con impunidad durante horas.

Expertos en seguridad consultados para el informe indican que la reducción de la custodia en Kenscoff pudo haber sido interpretada por la pandilla como una señal de debilidad del Estado, lo que habría incentivado los ataques. “Cuando el Estado se retira, los grupos criminales avanzan. Es una ecuación tristemente predecible”, comentó un analista.

Contexto de violencia en Haití

Haití atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes. Desde el magnicidio del presidente Jovenel Moïse en 2021, el país ha visto un aumento exponencial de la violencia armada, con pandillas que controlan amplias franjas del territorio y desafían abiertamente a las autoridades. La Policía Nacional de Haití (PNH) ha reconocido estar desbordada y carecer de recursos suficientes para enfrentar a los grupos criminales.

Organizaciones internacionales han documentado un incremento en las masacres y desplazamientos forzados. Solo en lo que va del año, más de 2,500 personas han sido asesinadas y miles más han tenido que abandonar sus hogares. La comunidad de Kenscoff, dedicada principalmente a la agricultura, no había sido blanco de ataques de esta magnitud hasta ahora.

Reacciones y demandas de justicia

Tras la difusión del informe, diversas organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han exigido al gobierno haitiano una investigación exhaustiva y la destitución de los funcionarios responsables de la reducción de la seguridad en Kenscoff. “No podemos permitir que esto quede impune. Las familias merecen saber por qué sus seres queridos fueron abandonados”, declaró Marie Claude, líder comunitaria de la zona.

El primer ministro interino, Garry Conille, prometió tomar medidas, pero hasta el momento no se han anunciado acciones concretas. La comunidad internacional, que mantiene una misión de apoyo a la policía haitiana, también ha expresado su preocupación por la falta de coordinación con las autoridades locales.

El futuro incierto de Kenscoff

Los sobrevivientes de la masacre enfrentan ahora el desafío de reconstruir sus vidas en un entorno aún hostil. Muchos han huido a Puerto Príncipe o a otras regiones, mientras que otros se resisten a abandonar sus tierras. La presencia de la pandilla Viv Ansanm en las cercanías sigue siendo una amenaza latente.

El informe concluye que, sin una reforma profunda en las instituciones de seguridad y una estrategia integral que aborde las causas estructurales de la violencia, episodios como el de Kenscoff podrían repetirse. La comunidad internacional ha instado a Haití a fortalecer sus fuerzas del orden y a garantizar la protección de los civiles, pero los desafíos son enormes.

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Por Editor

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