El pasado miércoles, un equipo liderado por el Southwest Research Institute (SwRI) logró un hito en la observación astronómica al estudiar un eclipse solar total desde un avión de gran altitud, superando las nubes que cubrían la costa de Islandia. Utilizando el avión WB-57 de la NASA, los científicos pudieron capturar imágenes de la corona solar en nueve longitudes de onda diferentes, desde luz visible hasta infrarroja, a una altitud de 50,000 pies (15,000 metros).
La ventaja de volar sobre las nubes
Los eclipses totales de Sol son eventos fugaces y a menudo las condiciones climáticas dificultan su observación desde tierra. En esta ocasión, las nubes cubrieron gran parte de la ruta del eclipse, pero el equipo optó por una solución audaz: volar por encima de ellas. El avión WB-57, un bombardero modificado para investigación científica, siguió la sombra de la Luna a gran velocidad, extendiendo el tiempo de observación de la corona solar a más de seis minutos, en comparación con los dos o tres minutos típicos desde un punto fijo.
Instrumentación única a bordo
El avión llevaba instalado un espectrógrafo de imagen especialmente diseñado para este propósito, capaz de capturar la corona en múltiples longitudes de onda simultáneamente. Esta tecnología permite a los científicos estudiar la temperatura, la composición y la dinámica de la corona, que es la capa exterior del Sol y uno de los mayores misterios de la astrofísica.
El Dr. Amir Caspi, investigador principal del proyecto, comentó: “Estamos emocionados por los datos obtenidos. Volar a esta altitud nos da una visión sin precedentes de la corona, y esperamos que estos datos revelen nuevos detalles sobre los procesos que ocurren en esta región tan energética”.
Nueve longitudes de onda, un tesoro de información
La capacidad de observar la corona en nueve longitudes de onda diferentes es un gran avance. Cada longitud de onda corresponde a una temperatura o a una característica específica del plasma solar. Al combinar estas imágenes, los científicos pueden crear un mapa tridimensional de la corona, identificando estructuras como bucles magnéticos, eyecciones de masa coronal y regiones de alta actividad.
- Luz visible: revela la estructura blanca de la corona, visible a simple vista durante un eclipse.
- Infrarrojo: permite ver el polvo y los gases más fríos.
- Ultravioleta: muestra regiones de altas temperaturas y actividad magnética.
Implicaciones para la ciencia y la tecnología
El estudio de la corona solar no solo es fascinante desde el punto de vista científico, sino que también tiene aplicaciones prácticas. Las tormentas solares, originadas en la corona, pueden afectar los satélites, las redes eléctricas y las comunicaciones en la Tierra. Comprender mejor la corona podría ayudar a predecir estos eventos con mayor precisión, protegiendo así nuestra infraestructura tecnológica.
Además, esta misión demuestra el valor de las plataformas aéreas para la observación astronómica. Los aviones de gran altitud ofrecen una alternativa económica y flexible a los telescopios espaciales, y pueden ser desplegados rápidamente para eventos como eclipses.
El futuro de las observaciones de eclipses
Este éxito sienta un precedente para futuras misiones. El equipo ya planea repetir la hazaña en el próximo eclipse total que tendrá lugar en Norteamérica en 2024. Con mejoras en la instrumentación y en las técnicas de vuelo, esperan obtener datos aún más detallados.
La observación desde aviones también podría aplicarse a otros fenómenos astronómicos, como tránsitos de planetas o eventos de ocultación. La versatilidad de esta plataforma abre un abanico de posibilidades para la investigación espacial.
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